Por qué vamos a despedir un estudiante en prácticas esta semana
No vamos a seguir adelante con una persona que ha empezado a hacer prácticas con nosotros. Hay varias razones para ello.
El debate surgió hará cosa de una semana o 10 días. Una persona del equipo me hizo un comentario que la persona que había empezado con nosotros en prácticas no estaba todo lo implicada que nos hubiera gustado. ¿No le estamos dando suficientes tareas? ¿No le estamos dedicando el tiempo suficiente? Fueron algunas de las preguntas que surgieron en la primera conversación.

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La primera impresión raras veces cambia
Y no digo que no hayamos podido atender ese estudiante mejor. Estando yo en Alemania y el estudiante en Alicante dificulta ese análisis por mi parte aun más. Lo que tengo claro y he aprendido en estos últimos 20 años profesionales es que la primera impresión no cambia. Lo que ves y piensas al principio será lo que tendrás a lo largo del tiempo. Incluso será peor de lo que ves al principio. Si alguien no cumple con las expectativas eso no cambiará con más tiempo o palabras bonitas. Al final lo que buscamos de una persona en prácticas no es que nos lleve al próximo nivel como empresa pero si necesitamos ver cumplir un requisito básico: actitud.
Legalmente nada más podemos tener dos
Si hay una persona que ocupa el 50% de las prácticas que legalmente podemos tener pues vamos mal. Necesitamos un equipo que rinda al 120% en este momento. Incluso un estudiante en prácticas que requiere más empuje de lo normal nos frena ahora mismo. Necesitamos gente con ganas e iniciativa. En ocasiones esa no está por la razón que sea. Que ojo. Igual la culpa es nuestra en el sentido de que no estamos ofreciendo lo que la persona se esperaba. Solemos ser muy transparentes en lo que a prácticas se refiero pero nunca se sabe. No somos infalibles. Todo lo contrario. Pero cada persona cuenta en nuestro equipo. También un puesto de prácticas.
Impacto en la motivación del resto del equipo
También he visto a lo largo del tiempo y más en grandes organizaciones que la aceptación de un bajo rendimiento de algunos miembros del equipo impacta de forma negativa a los mejores. Los más ambiciosos quieren tener la sensación de formar parte de un equipo de alto rendimiento donde todos comparten una visión de crecimiento a través de mejor continua. A partir del momento donde surgen agujeros en ese tejido a través de miembros en el equipo que bajan el nivel y los que al final incluso trabajan mucho menos que los demás porque los jefes comparten tareas entre aquellos que saben que van a generar un buen resultado. Es un círculo virtuoso que hace que los mejores pierdan poco a poco la motivación y se cambien a un nuevo entorno donde cada uno de los miembros esté a su nivel o incluso por encima.
Es duro despedir a una persona en prácticas. Pero donde no hay ganas no se pueden forzar.
Stay tuned.

