La felicidad no existe y sufrir es normal (o eso pensaba)

En ocasiones personas buscamos lo que no existe y queremos lo que no podemos tener. Cuando dejamos algo atrás es cuando más lo tenemos.

Siempre queremos lo que no tenemos. Cuando vivía en Alicante me encantaban los días de vacaciones en las montañas de Austria con lluvia y frio. Seis años viviendo en Alemania me han hecho ver lo mucho que necesito el sol y lo poco que lo he apreciado cuando lo he tenido todos los días.

Por muy diferentes que seamos como humanos, todos tenemos algo en común: La búsqueda directa o indirecta de la felicidad. Es cómo la búsqueda moderna del santo grial. Buscamos algo que no existe. Al menos no de la forma cómo nos lo imaginamos.

El hecho de que casi nadie es feliz todo el tiempo nos hace pensar que lo opuesto es lo normal: sufrir. Forma parte de la vida. Yo siempre decía que felicidad tiene un coste y lo sigo pensando. Nada (bueno) viene gratis en esta vida.

No ser feliz es lo normal. No es algo que tenemos. Es algo que sentimos. Y las sensaciones cambian cada segundo.

Felicidad no viene de lo que hacemos y menos de lo que tenemos.

Viene de reflexión y meditación sobre nuestra vida.

En mi caso viene de la rara atracción reciente de Youtubers en China y Japón que comparten sus vidas a miles de kilómetros de distancia.

Me han hecho ver que tengo una vida llena de lujos y privilegios.

Es raro que tenga que ver la miseria o dura vida de terceros para sentirme mejor yo mismo. Es la triste realidad. Los seres humanos somos competitivos. La comparación está en nuestro ADN y necesitamos un contexto para saber cómo nos debemos sentir.

Felicidad por desgracia no surge por ser agradecido a nuestra pura existencia. Con excepciones de las raras ocasiones para la mayoría de personas de estar entre vida y muerte y salir de ahí.

Ser feliz durante unos instantes es un “daño colateral” de la vida. No vamos a sentir esa sensación todo el rato. Sería como comer tu dulce favorito en cada momento. Perdería rápidamente su gracia. Es algo que viene y llega de forma fugaz.

Es verdad cuando dicen que librarse de cosas te hará más feliz. Te hará ver que lo más esencial de ser feliz es la pura vida. De tener el privilegio de existir. Sufrir forma parte de ello porque siempre existen dos caras en una moneda.

Para mi vivir una vida plena significa hacer que cada día cuente. Es por ello que la moneda tiene que volar. Para que me toque la cara de la felicidad también voy ver la del sufrimiento. Vivir por lo tanto no es ni ser feliz ni sufrir. Es disfrutar el momento de tirar la moneda porque no sabes lo que te va tocar.

Stay tuned.

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