Esto es mi modelo preferido para retirarme y vivir de las rentas
Tengo 44 años y ya estoy pensando en retirarme. No me entiendas mal. Sigo con muchas ganas y energía para seguir mucho tiempo trabajando.
Es curioso porque mi suegro realmente se retiro con 50 años. Tengo 44 por lo que en teoría no me falta mucho para alcanzar esa edad. Personas que siguen el movimiento de FIRE igual tienen esas edad como una meta para dar el paso y dejar el trabajo para dedicarse a aquellas cosas que realmente les gustan.

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¿Qué significa retirarse para mi?
A día de hoy no le tengo miedo a hacerme mayor. Tengo la convicción que lo que haces hoy decide sobre tu estado físico y mental cuando tengas 80 años. Le dedico mucho tiempo cada día a esa tema para poder alcanzar esa edad (toquemos madera) en las mejores condiciones posibles.
El modelo de retirarse al 100% para mi no es demasiado atractivo. Tengo la suerte que mi trabajo me gusta. Disfruto de lo que hago enormemente y más si son mis negocios propios. Dejar de hacer eso sería quitarme algo que me aporta felicidad. No tiene mucho sentido.
En consecuencia retirarse para mi únicamente significa retirarme de proyectos de consultoría. Es algo que de hecho hasta hace poco quería dejar atrás cuando antes pero que recientemente he cambiado de opinión por todos los beneficios (no económicos) que me aporta.
Yo me imagino con 80 años yendo a trabajar todos los días de lunes a viernes. Pero igual ya no a jornada completa porque me gustaría dedicarle más tiempo cada día a otra cosa que disfruta mucho igualmente que es practicar deporte. Por lo que de 7-9 igual estoy con eso y voy a “trabajar” hasta las 14 horas. Tampoco creo que tendré la necesidad de pasar una jornada completa ya. A partir de ahí tendría tiempo para amigos y familia. Eso sería lo óptimo.
Ingresos (pasivos) que estoy creando a día de hoy
Con 35 años y ya con nuestro segundo hijo de camino de repente fue consciente que no había creado nada para el día de mañana. Tras leer el libro de “Padre rico, padre pobre” ya tenía la solución entre manos que fue empezar a comprar pisos. La experiencia inicial no fue muy positiva sino más bien todo lo contrario. Ahora nueve años después vamos por cinco pisos. Cuando me “retire” me gustaría haber alcanzado la cifra de al menos diez. A ver si puede ser porque ahora los precios han subido mucho por inversión que entra del extranjero. Esto para mi sería el pilar “seguro”.
Luego están mis negocios y sobre todo el de Amazon. Aquí me gustaría haber creado algo que pague las nóminas de muchas personas y que en el mejor de los casos también genere una renta para mi mujer y para mi. Eso es el plan. No me preocupa el corto plazo, mientras que en 36 años podemos evolucionar para estar en esta situación privilegiada.
Vivir y trabajar entre dos mundos
Luego nos gusta la idea de vivir en dos mundos: en Alemania y España para ser más concreto. El verano en Alicante es bonito pero también muy caluroso. El verano en Alemania (con excepción de este que no para de llover) puede ser más suave y menos intenso. El invierno en Alemania es bastante deprimente. A partir de octubre ves más cielo gris que otra cosa. Pueden pasar dos semanas donde no ves el sol. Así que puede tener mucho sentido viajar entre ambos mundos para sacar lo mejor de cada sitio.
Lo dicho. No me preocupa cumplir años porque seguiré haciendo lo que hago a día de hoy: practicar deporte, trabajar, pasar tiempo con amigos y familia. Nada cambia con excepción de la cantidad de arrugas en la cara y canas en la cabeza (en caso de tener la suerte de mantener mi pelo hasta entonces).
Stay tuned.


Hola Carlos. Te leo diariamente desde hace años y creo que no he comentado más que un par de veces de manera muy puntual, pero la entrada de hoy “me ha llegado”. Te explico: aunque no lo sepas probablemente tú y yo seamos dos de las personas en España con una visión y trayectoria más similar: edad parecida, estudié industriales pero luego me pasé a los negocios relacionados con las nuevas tecnologías, trabajo desde hace años en mis proyectos online exclusivamente, me levanto muy pronto, hago bastante deporte, tengo inversión inmobiliaria para el futuro, soy metódico, etc. Al leerte, el 99,999% de las veces creo que estás en lo cierto y cuando creo que nuestras visiones no son similares, veo que tu opinión es igual de defendible que la mía. Pero hoy, me ha removido tu párrafo: “Yo me imagino con 80 años yendo a trabajar todos los días de lunes a viernes… me gustaría dedicarle más tiempo cada día a otra cosa que disfruta mucho igualmente que es practicar deporte… A partir de ahí tendría tiempo para amigos y familia”. Te explico: por desgracia mis padres me tuvieron bastante mayores y he tenido que vivir antes de tiempo una época en la que he visto la realidad de la vida bien de cerca. Obviamente cualquiera de nosotros puede darse un leñazo con el coche o tener cualquier otra calamidad, pero aún así, estadísticamente estoy contigo en que lo que hagas ahora determinará en cierta medida lo que nos pase con 80 años. Pero dicho esto, mi visión cambió drásticamente con la evolución de mis padres, que sin ser nada realmente dramático, me hizo entender que la vida no es como la organizamos y que hay que aprovechar el día de hoy y no pensar tanto en pasado mañana. Básicamente mis padres tenían la idea de jubilarse en su preciosa y bucólica casa con una preciosa finca verde, con su bosquecito detrás, su huerta… un clásico. El tema es que se jubilaron con esa idea (a los 65). Mi madre empezó con una enfermedad grave que la dejó postrada en cama, haciéndose sus necesidades encima, con un deterioro cognitivo galopante, en definitiva, una desgracia aunque en este mundo las haya mucho mayores. Mi padre se tuvo que dedicar 24 horas durante los 10 años de evolución de la enfermedad hasta que mi madre falleció. 10 años terribles en los que no pudo ir ni un solo día a su “cabaña”. Hay que reconocer que el fallecimiento de mi madre fue una liberación para mi padre, que tras un duelo, entendió que sus últimos años quizás pudiese pasarlos en su “lugar en el mundo”. Así que a pesar de la tristeza allí empezó a ir. Antes de un año le surgió un tremendo cáncer de estómago, durísimo, terrible. Le quitaron el propio estómago y durante otros 10 años hemos estado luchando lo indecible ante una enfermedad cruel, debilitante y horrible. A todo esto hay que decir que mi padre con 65 años hubiese ganado al 80% de veinteañeros de gimnasio en carga de peso o a cualquier persona en resistencia con una mochila a la espalda por la montaña. Yo no he visto una persona con esa edad con unos pectorales y espalda así de fuertes. Es decir, era una persona más que activa y con una salud realmente de hierro. Pero esas dos décadas de vicisitudes lo convirtieron en una persona frágil y dependiente. A lo que me refiero, es que esa idea de pensar que con 80 años vas a tener vitalidad para trabajar y sacar tiempo para las amistades y familia… Creo que es errónea y me duele decírtelo. Mi padre con 80 años no tenía amigos porque básicamente todos estaban en la tumba, con pie y medio en ella o con una demencia galopante. Evidentemente en tu caso puede que no pase, pero si de algo se arrepiente la gente antes de morir es de no dedicar todo su tiempo a sus pasiones y a su gente sobre todo. Quizás tus amigos o familiares no estén (mi hijo tuvo que ser operado a vida o muerte del corazón con siete meses de edad, hoy tengo la suerte de tenerlo aquí conmigo pero podía no ser así), lo más lógico es que no puedas ya practicar deporte… No es una visión derrotista, todo lo contrario, es de lo más vitalista, lo que te recomiendo y que yo ya estoy practicando desde hoy es pensar más en el hoy y en el mañana literal (no dentro de 35 años, pienso como mucho en el martes si hoy es lunes). Un abrazo enorme y sigue así
Hola Jaime,
para empezar darte las gracias por dedicarme tu tiempo. Tanto por leerme pero más todavía por preocuparte y escribirme. Tu comentario excede en palabras la mayoría de mis entradas. Pero no es únicamente la longitud de lo que has escrito sino más la profundidad que me ha hecho parar.
Me has hecho reflexionar mucho. He compartido tu comentario con mi mujer y también le ha llegado. También compartimos una historia parecida a nivel de padres. En mi caso ha sido mi padre que durante años ha ido empeorando por culpa de demencia y Parkinson. Mi madre lo estuvo cuidando mucho tiempo hasta que no pudo más y lo cuidaron en una residencia. Sí, igual que en el caso de tu madre, fue una liberación ver que mi padre por fin podía descansar. Un padre que ya hace tiempo no era mi padre sino una huella de lo que era. Un hombre fuerte que practicaba deporte igual que el tuyo. Con 65 años corría más que yo 20 y pico todavía. Estar en forma no es una garantía para nada. Soy consciente pero lo aparto como reflexión. Cuando era pequeño muchos de los problemas de la familia recaían en mi. Con siete u ocho años mi madre me lloraba cuando tenía problemas con mi padre. No fueron nunca una pareja feliz. Esa y otras experiencias hicieron que soy bueno en encerrar cosas en un armario y no permitir que me afecten.
Tienes razón con lo que dices. Hay que vivir hoy y ahora. Me gusta pensar que lo hago pero tu comentario me hizo ver que no lo suficiente. Mi visión de vida para mis 80 años no significa que quiera posponer ciertas cosas para más tarde. Pero si soy un poco ingenuo con pensar que mis amigos, familia o incluso yo mismo esté ahí para vivirlo igual que lo tengo de forma romántica en mi cabeza. La vida puede dar muchas vueltas. Tú lo has vivido en primera persona. Te agradezco de haber compartido tu historia, de haberme dedicado tiempo y más importante todavía de haberme hecho reflexionar.
Apago ahora mismo el portátil y me voy a casa para pasar la tarde con mi familia. Tenemos sol y 34 grados en Alemania y este tipo de eventos no se viven todos los días (al menos en Alemania). 😀
Hasta pronto y un fuerte abrazo!
Carlos