Todos nos merecemos una medalla

Igual ya sabes por donde van los tiros o por donde viene la inspiración para esta entrada. ¿Todos nos merecemos una medalla? Al menos si me he esforzado, digo participado para ello. ¿No?

En la liga de fútbol de mi hijo no hubo forma de ver cómo iba el equipo. ¿Para qué? No queremos herir los sentimientos de nadie y menos de los niños. Lo más importante es que disfruten del juego y que no pierdan las ganas de jugar al fútbol porque igual puedan acabar la liga en las últimas posiciones. Hay que evitar decepciones a toda costa porque claro. Todos nos merecemos una medalla de participación. Aplauso.

No estar preparado para el dolor inevitable

Cuando preparas una maratón sufres durante el entrenamiento para sufrir un poco menos en la carrera. O al menos que no te pille de sorpresa. Lo que estamos haciendo y permitiendo a día de hoy es que sea fácil evitar el dolor. Bicis eléctricas sin ir más lejos. En algunos países ya se venden más que las normales.

Yo llevo meses con la misma discusión con mi mujer. A ella le gusta hacerlo todo para nuestros hijos. Les protege demasiado. A mi me gustaría ver que de vez en cuando vayan su propio camino aunque signifique equivocarse. Que saquen una mala nota porque se les ha olvidado estudiar p.ej. Se apoyan demasiado en su madre. Lo malo es que esto hace que en su mundo la responsabilidad de recordarles cosas es de su madre y no la suya propia.

Esto cuando sean adultos provocará problemas. No sabrán afrontar situaciones complejas. No les veo preparados para sobrevivir en la jungla llamada “vida”. Todavía son pequeños y estamos a tiempo de dar el giro pero el momento llegará donde es demasiado tarde.

El feedback positivo como metadona para la dopamina

¿Te sientes culpable cuando tu hijo no está feliz? ¿Te sabe mal que te grite, critique y esté siempre insatisfecho? Aguántate porque cuando sea mayor te lo va a agradecer. Les haces un flojo favor ceder porque te hace sentir mejor. ¿No pueden tener el chute diario de dopamina con el móvil porque no han estado a la altura de tus estándares (razonables)? Pues es lo que hay.

El mundo es injusto. Punto. ¿Es algo malo? Posiblemente. Pero también es algo inmovible. No lo vas a poder cambiar. En vez de ocultar y adornarlo hay que buscar la confrontación con la realidad. Ahora tenemos la posibilidad de cogerles de la mano, abrazar y de poner una tirita si hiciera falta. Les podemos preparar para que sepan cómo reaccionar la próxima vez cuando afronten situaciones desagradables. Han aprendido a gestionar el golpe, a cómo sentirse y de a pesar de todo seguir para adelante. No pasa nada. Es el proceso de crecer. Es lo que llamaban la vida (real).

Lo que nos merecemos todos no es una medalla. Es más bien una colleja bien dada de vez en cuando de esas que te daban tus amigos en clase cuando no estabas atento. A ver si espabilamos un poco.

Stay tuned.

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