¿Cómo encontrar el punto óptimo de presión cuando emprendes un negocio?

Los seres humanos somos un tanto bichos raros. Por una parte buscamos tranquilidad a través del bienestar financiero y por otra parte nos deprime.

He aprendido una cosa estos últimos años. No puedes tener una cosa sin la otra. No puedes estar bien, sin estar mal. Es una forma extrema de expresarlo pero tiene cierta verdad. Cada vez que tengo que salir de viaje todo el día fuera de mi oficina, aprecio más la “tranquilidad” de no tener que moverme fuera.Sobre todo las cosas pequeñas se aprecian más en su ausencia o bien en el momento cuando se recuperan.

De la misma forma necesitas cierto nivel de sufrimiento cuando emprendes. Es lo que te hace apreciar más los pequeños logros a lo largo del camino. Vivir esa incertidumbre no es para cualquiera pero es el ingrediente clave del emprendedor.

Como cualquier buena receta no debe haber demasiado tampoco. “Sufrimiento” digo. Tiene que haber un nivel que eres capaz de tolerar. Esto es lo que he notado yo y lo que me funciona bien:

Mis mejores jornadas son aquellas que me ponen bajo presión para generar algún tipo de resultado pero que al mismo tiempo me dejan suficiente margen para hacerlo. Estos días no los debo llenar con demasiados temas. Tiene que haber algo de margen para pensar. Para darle alguna vuelta más a un asunto y pensar en una solución.

Es un “aprieta y afloja” continuo. También es clave tener algún tipo de equilibrio: dormir, comer bien, deporte y desconectar (aunque esta última sea probablemente la más complicada).

Las peores jornadas son aquellas que ya empiezan con poco sueño. Igual alguno de los “peques” (ya cada vez menos peques) ha tenido alguna pesadilla y hemos estado despiertos durante 30 minutos en medio de la noche. O peor todavía surge 20 minutos de sonar el despertador cómo ha sido hoy el caso. Eso son los momentos más duros.

Cuando tienes muchos temas al mismo tiempo es fácil sentir la sobrecarga y la sensación de no estar a la altura. Es siempre mejor (si se puede) atacar una cosa después de la próxima. Atacar temas desagradables por la mañana para que sea más leve. Lo mejor del día dejarlo para la tarde cuando uno ya está más cansado y es menos productivo. Lo divertido hace que sea fácil de hacer.

Mi nivel máximo de satisfacción es tras haber acabado una jornada que por la mañana todavía me daba cierta ansiedad. Cuando pasas el día y superas todo generando el resultado deseado es cuando más orgullo sientes. Lo has logrado una vez más.

Evitar esas situaciones no es la solución. Tienes que pasar por ese sufrimiento para apreciar más los momentos de mayor tranquilidad o poco a poco te vas deprimiendo por aburrimiento.

Es lo que les pasa a los emprendedores. Bichos raros…

Stay tuned.

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