Cena y comida de negocio – nuestro primer día en China

Hace todavía menos de 24 horas desde que aterrizamos en China. Las sensaciones son muy positivas aunque todavía quedan algunos días por delante.

Me va a costar sacar mi rutina diaria en China pero como se suele decir. ¡Nada es imposible! Ahora mismo estoy en un coche que nos lleva a la segunda visita del día. Ya tuve que redactar las últimas líneas del post anterior en el viaje de ida hacia la primera fábrica. Así que es el mejor momento para adelantar ya las primeras líneas para la próxima entrada en el blog.

Las primeras sensaciones de China son muy positivas. Realmente no fue nada sorprendente pero verlo en persona es otra cosa. Lo que hemos visto de momento ha sido muy europeo. Muy parecido a grandes ciudades europeas. Al menos la parte moderna. Edificios nuevos, cadenas de hoteles occidentales, centros comerciales e incluso la decoración de un árbol navideño vimos ayer de camino a la cena.

Nos han recibido increíblemente bien. La dueña de la primera fábrica, su trabajadora y nuestro asistente chino que nos lleva a todos los sitios estuvieron ahí en la salida de puertas del aeropuerto. Con carteles que llevaban el nombre de nuestra empresa. Nada más llegar nos ofrecieron cenar con ellos. Fue llegar al hotel, dejar las cosas y volver a salir otra vez. El cuerpo después de un vuelo de 13 horas desde Madrid quería descanso. Yo además había viajado pocas horas antes desde Colonia a España y había madrugado a las 3 de la mañana. Llevaba un buen palizón ya encima pero claro. No íbamos decir que no a la invitación.

El marido de la dueña nos esperaba también en el restaurante. Gracias a sus clientes mejicanos se conocía muy bien dos palabras en español. “¡Salud, salud!” fueron dos palabras que escuchamos bastantes veces durante esa cena. Por suerte la cerveza china no es tan fuerte por lo que no hubo dolor de cabeza por la mañana.

A pesar de no haber descansado apenas mi cuerpo no quería descansar durante la noche como me hubiera gustado. Cada 1-2 horas me despertaba. Era como si mi me estaría diciendo “oye chaval que ya hay que levantarse de la siesta…” Hay una diferencia de 7 horas con respecto a España por lo que a las 10 de la noche cuando me acosté realmente para mi eran las 3 de la tarde.

Me había puesto el despertador a las 5 de la mañana. O eso pensaba. Al final a las 5:15 vuelvo a mirar el reloj y me doy cuenta que no había sonado. Me levanto y 10 minutos después decido bajar a la segunda planta del gimnasio. Pasan 1:35 horas y me voy a duchar. A las 7:30 horas habíamos quedado para desayunar. Espero poder salir manana a correr a la calle. Ya me había olvidado lo aburrido que es correr en una cinta.

Seguimos. A las 8:30 horas habíamos quedado ya para ver la fábrica. Primero fuimos a la vieja y después a la nueva. Han crecido de un edificio de tres plantas a seis plantas. ¡Nada mal! Han sido uno de los primeros fabricantes. Empezamos ya hace tres años con ellos y la verdad que muy contentos.

Como era de esperar después nos invitaron a comer. Por lo visto hemos tenido la suerte de disfrutar en la cena y comida de comida cantonesa que es famosa en toda China. En la cena nos pusieron un poco a prueba y en la comida ya fueron a por todas. A ver tampoco era nada extremo pero el pollo lo presentaron con cabeza.

Así que hasta aquí puedo leer hasta el momento. Queda mucho por contar. Sobre retos de comunicación, negociaciones de precio y más aspectos a la hora de hacer negocios con China. Mañana te seguiré contando.

Stay tuned.

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