Valores de supervivencia para nuestros hijos

Cuando eres padre las prioridades cambian. Los hijos son lo más importante y tienes la responsabilidad de transmitirles los valores para que puedan sobrevivir.

No digo que esta generación esté perdida. Igual lo está o no. Lo que está claro que es mucho más complicado cambiar a alguien cuando ya se encuentra en una edad donde es muy complicado influir. La cosa es muy diferente con nuestros hijos.

Padre e hijoDerechos de foto de Fotolia

No podemos otorgarles la responsabilidad de arreglar todo el mal que nosotros causemos, ignoremos o toleremos. No se trata de de eso. Hay que transmitirles desde pequeños los valores que harán sus vidas y de los demás más fáciles.

La relación entre el esfuerzo y el incentivo

Sin trabajo no hay premio. Esta última generación ya no conoce este valor. Todo cuesta y mucho. Nada es gratis en la vida. Si quieres lograr algo tienes que luchar por ello porque nadie te lo va a regalar. No te pongas a llorar si las cosas no salen a la primera. Quítate el polvo de la ropa si te caes al suelo. No hay que perder el tiempo mirando para atrás.

Si quieres, puedes

Es uno de los principales valores que me han transmitido mis padres. Ellos vinieron hace 50 años a Alemania sin hablar el idioma para encontrar una vida mejor. Según las estadísticas alemanas como niño de inmigrantes españoles no hubiera estudiado ni tampoco hecho un doctorado. No somos cifras en un estudio, somos lo que queremos ser y hacemos para lograrlo.

Tu casa está donde te sientas feliz

Formo parte de una generación perdida. La nacionalidad “alemañola” refleja que no pertenezco realmente a ningún lugar. No tengo esa sensación de sentirme en casa cuando estoy en Alemania. Si la tengo cuando estoy en España. No tiene nada que ver con el lugar sino con el sentimiento porque ahora me siento feliz aquí. Las futuras generaciones van a viajar más que nosotros porque el trabajo y las oportunidades no están necesariamente donde has nacido. Nuestros hijos tienen que aprender idiomas. No es una opción. Es un forma de supervivencia.

La felicidad es lo única que importa

Cuando todavía iba al instituto siempre tenía la ambición de sacar buenas notas porque quería llegar a ser el CEO de alguna empresa grande alemana del DAX algún día. Relacionaba felicidad con estatus y dinero gracias a un buen trabajo. A día de hoy se que son tonterías de un chaval de 16 años. Da igual si eres profesor de secundaria, artista, albañil o emprendedor de una start-up que se acaba de vender por varios millones de euros. Lo único que cuenta es como te sientes. ¿Eres feliz con lo que haces? La vida es demasiado corta para vivir el sueño de un tercero (si, lo sé, me acabo de dar cuenta que Steve Jobs ya dijo algo muy parecido).

“Si quieres ir rápido anda solo, si quieres llegar lejos anda acompañado” (proverbio africano)

Rodéate de buena gente. Ayuda a aquellos que te necesitan y merecen. No pierdas el tiempo con aquellos que no te aprecian. Piensa que todos llegamos más lejos si nos apoyamos mutuamente. La competición es buena. Hay que premiar a los mejores pero apoyar a los más débiles que no puedan levantarse con su propia fuerza.

Aplaude a los que consiguen llegar más lejos que tú

La envidia es una enfermedad. Hay que aplaudir a todos aquellos que llegan más lejos que nosotros. Es todo un merito porque nadie les ha regalado nada. Debería ser una fuente de motivación e inspiración. Demuestra que si alguien lo ha conseguido es que es posible.

Evidentemente esta breve lista no está ni completa ni es necesariamente la que transmitirás tú a tus hijos. Los valores son algo altamente subjetivo y tiene mucho que ver con la educación, personalidad y el entorno que nos rodea.

Sé que no todo depende de los padres. Siempre existen casos de niños que maduran tarde, que tienen un carácter desafiante o que por alguna otra razón rechazan los valores de sus padres. A pesar de ser consciente de que no podemos influir al 100% como queremos en nuestros hijos, tenemos la obligación de hacer lo posible e imposible para prepararlos para esta vida. Mis hijos no tienen que tener diplomas, ni crear grandes empresas o ingresar millones en sus cuentas bancarias. Si llegan a ser felices seré el padre más contento del mundo. No es fácil, pero lucharemos para hacerlo posible. Se lo merecen.

  1. Carlos,
    Si hubiera leído un post como este hace unos años sinceramente no le hubiera prestado mucha atención pero cuando te conviertes en padre empiezas a ver las cosas desde otro prisma ;)
    No se si comentaba en otro post tuyo aquí en este país/estado la cultura del esfuerzo ha pasado a un segundo plano o desparecío para algunas generaciones. Pasamos del pan con aceite y el Seat 127 a los Porsche Cayenne for everyone…
    A mi parecere hemos perdido unos decenios viviendo en un espejismo en el que todo era fácil o al menos lo parecía y nos hemos despertado con un bofetón épico.
    Bueno paro aquí que parezco ya el abuelo cebolleta contando batallitas.

    Un cordial saludo.

    Santi.

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    • Y yo tampoco lo hubiera escrito… ;)

      Tengo la esperanza que si se puede crear una cultura del esfuerzo y que estamos en ello. Aunque el grupo sea pequeño tengo la sensación que por lo menos los lectores de este blog están de acuerdos en ese punto. Hay que sembrar la semilla y hacerla crecer entre todos.

      Saludos!

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  2. Hola Carlos
    No podria estar mas de acuerdo con vos, y sin hacer alusión a ninguna religion en particular, me parece que “Predicar con el ejemplo” es un item mas para agregar a esta lista. Creo que la mejor manera de educar a nuestros hijos (y porque no a nuestro entorno) es con el ejemplo.
    Hay una frase popular que dice “Nunca dejes de sonreir, porque nunca sabes quien se puede enamorar de tu sonrisa.” Para mi el ejemplo, es igual de contagioso.

    Abrazo

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    • Totalmente de acuerdo. Predicar con el ejemplo es lo más complicado pero no hay otra opción si queremos tener credibilidad frente a nuestros hijos.

      Saludos!

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  3. Suscribo lo que dices, Carlos. Es cierto que sin esfuerzo nada se consigue. Lo que sucede es que por desgracia, eso no siempre es así en España. Bajo mi punto de vista los estudios universtarios son bastante exigentes, pero mucha gente no consigue empleo. Sabes que en España hay, y realmente ha habido siempre, bastante desempleo. Realmente me niego a pensar que la gente desempleada sea una vaga, que no se esfuerza y que por eso se encuentra en esa situación. Por eso es que, cuando crees que has hecho todo lo que puedes, o todo lo que sabes, y lo que consigues no se corresponde en absoluto con el esfuerzo que has hecho, aún así, muchos seguimos inculcando el esfuerzo a los hijos porque es el único camino que hay.
    Saludos :)

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    • Estamos de acuerdo Carolina. Lo malo es que mucha gente ha perdido la esperanza de que encontrar una vía de salida sea todavía posible. No nos podemos rendir bajo ningún concepto. Hay que seguir como sea…

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  4. […] muchos años en Alemania porque lo que tiene en algunas cosas puntos de vistas distintos. En ell post del sábado habló sobre los valores que quiere transmitir a sus hijos. Y me ha hecho pensar cuales son los […]

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  5. Catalina Espino junio 29, 2014, 3:48 pm

    Muchas gracias Carlos, creces con el blog y la verdad, destila, sinceridad. Grandes verdades; grandes retos por los que hay que luchar. Lo peor de la sociedad de hoy es encontrar una tribu que nos ayude a crecer acompañados. Sobre la calidad educativa en España, Carolina, lo siento, creo que va de mal en peor. Demasiadas universidades y demasiados intereses creados.

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  6. Después de un comentario tan largo, mi ordenador ha dado error así que creo que no se envió. Quizá escribí demasiado. -jeje-
    Darte la enhorabuena por un nuevo artículo “motivacional” tan bueno. Nuevamente si no fuese porque demuestras día a día que eres un experto en marketing y publicidad, diría que eres psicólogo.
    Estoy completamente de acuerdo con tu post. Y respecto al comentario de querer es poder… Mi madre de pequeño siempre me decía “¡querer es poder, nada se consigue sin esfuerzo! ¿tu quieres?” Y es que si se quiere se puede! Pero hay que saber que para ello, como tanto te gusta decir a ti, hay que mover el culo, que las cosas no se consiguen solas. Estoy convencido de que todos conocemos gente que día a día se supera. Y como no, el español bandera de ello, Rafael Nadal.
    Tuve la suerte de acudir a una charla de Guillermo de Haro en la que habló de su proyecto (conjunto con otra gente) denominado Generación C (muy interesante) y áechandole un vistazo comprobé que prácticamente tod@s l@s jóvenes a los que entrevistan tienen la misma meta, la felicidad.
    ¡Enhorabuena de nuevo por tu post, Carlos!

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  7. Me gusta, pero… puede que le falte algo.
    Si quieres, puedes. Es genial. Y creo que es verdad. Pero falta hablar de darles a los peques las herramientas para alcanzar ese ‘si quieres puedes’. De pequeños somos todos creativos. Tenemos que dar a nuestros hijos las armas para trabajar esa creatividad y que no se pierda por el camino según vayan creciendo. Ese es el ‘si quieres puedes’
    Los primeros años son oro puro, los tenemos que aprovechar.

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