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Por qué el incentivo para fundadores de start-ups es el equivocado

Los emprendedores de una start-up se lanzan al vacio y asumen tanto riesgo porque sueñan con petarla. El incentivo que nos ofrece este modelo es el equivocado.

“La vamos a petar”. Eso o parecido es lo que le pasa al fundador de una start-up por la cabeza cuando se pone en marcha para realizar un sueño que por las noches ya no le deja dormir. Los que nos hemos metido en esto somos inconscientes y sobre todo grandes ignorantes.

riesgo emprendedor Derechos de foto de Fotolia

Todo lo mucho o poco que habremos aprendido sobre probabilidades y estadísticas lo dejamos a un lado para tirarnos sin paracaídas al vacio. No tienes que endeudarte hasta las cejas para correr grandes riesgos a la hora de lanzar una start-up.

El caso de David Bonilla y la venta de su start-up Otogami

Pocos tienen en cuenta el coste de oportunidad que supone no trabajar para una gran empresa que te aporta un sueldo atractivo y cómodo. Está claro que no todos tienen esta alternativa pero si te pones a analizar los perfiles de la gente que se mete en esto te das cuenta que no lo hacen por falta de posibilidades sino más bien todo lo contrario.

Uno de ellos es David Bonilla. El domingo comunicó la venta de su start-up Otogami. El beneficio económico ignorando su sueldo de 3 años de sudor, lagrimas y sangre son exactamente 0 euros. Él y los fundadores salen de la empresa con los bolsillos vacios. ¿Un poco duro, no?

Párate un momento ahí. No me gustaría que te quedases con esa imagen. David ha conseguido mucho más que eso. Ha creado desde cero una start-up. Ha contratado a gente y ha ayudado de que estas personas puedan pagar sus hipotecas, irse de vacaciones, mantener sus familias, etc. Lo mejor de todo. El comprador mantendrá la plantilla y la empresa seguirá funcionando y evolucionando. Ha conseguido lograr algo increíblemente difícil. Montar una empresa con puestos de trabajo desde cero que tiene un futuro.

Un emprendedor se la juega a todo o nada sin muchas opciones de ganar

Aparte de los emprendedores que seguimos sus pasos y hemos vivido situaciones parecidas o peores no habrá nadie que le dará palmaditas en las espaldas. Lo mejor que le puede ocurrir es que no lo pongan a parir por haberlo intentado y no haber llegado del todo a su destino.

David es uno de miles de casos en España y todo el mundo. El fundador de una start-up se la juega. Es una apuesta All-In sin marcha atrás. Las probabilidades que tenga éxito y se haga rico son increíblemente pequeñas. Es entonces cuando también el inversor le saca rendimiento al dinero apostado. Sus probabilidades de salir como ganador de este juego son mucho más grandes porque nunca apuesta todo en un solo caballo. Sabe que si divide su dinero en 10 o más tendrá al menos 2 ganadores que harán rentable toda la operación. El inversor no sacrifica su vida para hacer que esto funcione.

¿Por qué todo el incentivo y reconocimiento se concentra en el hecho de “petarla”? Está claro que una venta multi-millonaria de una empresa que se ha creado desde cero es todo un éxito. Hay que aplaudir a estos casos porque son tan escasos. En comparación con un emprendedor que se la pega el valor que hay que asumir no es inferior. El no haberlo logrado todavía no merece el castigo y el hecho de tener un sello de fracasado aunque ahora todo el mundo diga que esto está de moda.

Busquemos un nuevo incentivo para los fundadores de start-ups

Desde el punto de vista de un emprendedor lo que mayor mérito tiene es crear puestos de trabajo para terceros en condiciones razonables. Esto no es necesariamente siempre el caso de una start-up ya que se exige que todos tienen que apretar el cinturón para que esto funcione.

El incentivo de un fundador de una start-up no es el adecuado. El éxito de una start-up no debería medirse en cifras de ventas sino en números de puestos creados. Con cada freelance, becario, contrato temporal y indefinido el emprendedor se la juega un poco más. Es típicamente un sueldo para terceros que el no cobra. Son días de vacaciones y horas de descanso con sus seres queridos que el no va a disfrutar.

El estado en esta situación en vez de complicar las cosas debería enviar un cheque por cada puesto de trabajo en condiciones creado a los fundadores de Otogami. Los inversores que han impulsado la empresa también deberían tener una recompensa porque no hay que olvidarse que muchos proyectos sin financiación no ven la luz del día (aunque en este caso se quedan con las participaciones o según David incluso las han aumentado).

Ser rico es la suma de todos. Esto es el incentivo que deberían darnos para los que nos lo jugamos todo o nada con tan pocas probabilidades de ganar. La historia de David no es la de un final triste. Es más bien todo lo contrario. Es un caso de éxito que hay que repetir miles de veces en este país. Quien sea capaz de crear puestos de trabajo en condiciones y permanentes deberían llevarlo en hombros por la calle. Para una sociedad eso tiene mucho más valor que “petarla”.

 

  1. Conozco a David personalmente y es un grande y se merece todo lo mejor! un campeón y un ejemplo a seguir.

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  2. Tremenda historia la de Otogami que enlazas en el post. Efectivamente se repite el esquema tanto en Startups como en empresas que no se califican así.

    Unir ideas, modelos de negocio, tesorería, etc. es complejo incluso dominado técnicas profesionales de planificación. La realidad siempre se encarga de superarlas; el riesgo es innato a la propia actividad emprendedora.

    Sí me quedo con la idea de la virtud en el fracaso y la mentalidad que anima a la persona que fracasa lejos de estigmatizarla. Tengo una posición privilegiada al participar activamente tanto en las fases tempranas de desarrollo de negocio como en las posteriores de desarrollo y valoro, porque vivo con esta realidad, los esfuerzos del emprendedor. En muchas ocasiones el éxito y el fracaso están tan sutilmente unidos que la injusticia de no alcanzar el éxito o triunfar económicamente parecen contingentemente repartidas al azar. Es difícil. Es muy difícil. Podemos minimizar el fracaso, sí, pero sólo eso… Y queda en nada si finalmente no se tiene ese éxito.

    Yo comparto contigo Carlos tu visión y deseo a la gente de Otogami éxitos con su base de aprendizaje. Es duro “fracasar” incluso con palmadas en la espalda.

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  3. Y todavía la suerte que tiene David es que le sigue muchísima gente, pero hay mucha gente en situaciones similares que no tienen el respaldo y las palabras de animo de sus seguidores. Al final es un cambio cultural, el emprendedor que fracasa en España es tildado de Fantasma, debemos avanzar …

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