7 formas de meter la pata cuando lanzas un nuevo producto o servicio

Lanzarte el vacio provoca meter la pata en muchos aspectos cuando lanzas un negocio. La poca experiencia hace que nos falten datos para prever todo lo que puede ir mal.

Cuando lanzas un producto o servicio puedes meter la pata de muchas formas. El problema es la falta de experiencia que muchos emprendedores tienen porque entre el desarrollo de diferentes proyectos existe un intervalo de tiempo amplio. En ocasiones el plazo que tienes entre lanzar diferentes iniciativas te hacen olvidar lo aprendido.

Meter la pata a la hora de lanzar un proyectoDerechos de foto de Fotolia

Si todo va bien lanzamos una vez y conseguimos después de un tiempo montar un negocio que funciona. En este caso es imposible comparar dado que no podemos viajar en el tiempo para saber si cambiando algunas cosas todo hubiera ido mejor. Cómo sueño mucho, duermo poco por lo que he tenido la suerte de meter ya algunas veces la pata en el lanzamiento de proyectos y negocios.

1. No haber calentado motores

Lanzar a lo frio aumenta el riesgo de fracaso. No has hecho ningún tipo de pruebas para ver si tu oferta tiene potencial para ser un éxito. Un lanzamiento en diferentes fases te ayuda para conseguir más datos que te permiten mejorar y adaptar la oferta a tu público objetivo. La curiosidad y la generación de expectativas son un elemento clave en este contexto para contar con clientes desde el primer día de la apertura.

2. Confundir cobertura con alcance

Igual tienes la suerte de tener muchos seguidores en Twitter o tu página de Facebook has ido consiguiendo muchos “me gusta” con el paso del tiempo. Eso está muy bien pero ojo. No confundas cobertura con alcance. Los canales en redes sociales no los controlas tú. Son los usuarios que deciden si quieren escuchar tu mensaje (o no). Convierte la cobertura en alcance creando listas de correo de personas que se dan de alta p.ej. en un boletín que te permiten retomar el control de la conversación y tener un activo real.

3. Falta de prueba a bajo coste con una página de aterrizaje

La gran mayoría de los emprendedores que se lanzan no disponen de un blog, cuenta de Twitter, página de Facebook o lo que sea para enviar visitas a una página y obtener un feedback. En estos casos siempre queda la posibilidad de realizar una campaña con Google Adwords donde se contrata tráfico calificado para hacer una prueba con una pequeña inversión.

4. No tener una buena oferta

Las mejores técnicas de marketing tienen sus limitaciones. Sin tener un buen producto o servicio de poco te sirve realizar una campaña viral. Como dice Seth Godin en su blog puedes engañar a muchas personas durante un tiempo pero nunca a todas todo el rato. Tarde o temprano llega la hora de la verdad donde el primer cliente prueba tu oferta y opinará sobre ello.

5. Falta de procesos para incidencias

Algo siempre va mal. Nunca puedes tener todo en cuenta. Cuenta con que Murphy también te pilla a ti así que no intentes cerrar los ojos y cruzar los dedos con la esperanza que tú serás el único que tendrá suerte en el lanzamiento inicial de un proyecto sin tener que sufrir ningún tipo de incidencias. Tienes de antemano saber cómo vas a gestionar las incidencias. Si trabajas con varias personas estos procesos deberían estar documentados previamente para que todo el mundo sepa lo que tiene que hacer.

6. Dar soporte al cliente por Twitter

Muchos recomiendan de dar un soporte al cliente por Twitter. Yo te digo de olvidarte. La gran mayoría de los que dan este consejo probablemente nunca lo han llevado a práctica. A ver, hay que matizar. Twitter te puede servir como un punto inicial para recibir incidencias pero la gestión real se hace al final por e-mail. No siempre te interesa hacer público todos los problemas que estás teniendo en el lanzamiento del producto. Hay que ser transparente pero tampoco te bajarías los pantalones chillando por el balcón para que todos tus vecinos te vean el culo al aire.

7. No atender a tiempo las dudas

Si no has metido la patada con el primer punto tendrás una parte importante de tus clientes que te han contratado por un impulso espontaneo sin entender realmente muy bien lo que ofreces. Ahora que tienen la oportunidad de ver tu producto y servicio es cuando surgen las dudas. Si no eres ágil en resolver las dudas pierdes el voto de confianza previo que te has ganado a pulso. La ilusión inicial se convierte en decepción y al final este cliente te deja porque no siente bien atendido. No te obsesiones únicamente con el marketing sino también o sobre todo con la fidelización de las personas y empresas que ya confían en ti.

Prepárate para que en mejor de los casos las cosas no salgan tal como previstas. No estarás al 100% preparado pero por lo menos no te pilla por sorpresa. Anticipa lo mejor que puedas los imprevistos. Cumple con lo que prometes y supera las expectativas para los primeros clientes se conviertan en fans de tu oferta.

¿Cuáles son tus consejos para no meter la pata a la hora de lanzar un proyecto?

  1. Escucha primero a tu enjambre o comunidad: Las ideas no suelen venir solas, sino que son el fruto de debates internos en tu entorno más próximo; ya sea online o físico.

    Estar atento a lo que se cuece en dichos hornos te puede evitar más de un disgusto.

    Responder
  2. ¡Sin duda la 7 es fundamental! Una duda no atendida a tiempo puede ser una persona que se vaya a la competencia.

    Responder
  3. El principal problema de todo esto es que hasta que no metes la pata no aprendes de tus errores.

    Responder
  4. Hay que ser transparente pero tampoco te bajarías los pantalones chillando por el balcón para que todos tus vecinos te vean el culo al aire.
    Muy cierto xD.

    Responder
  5. […] un negocio es una tarea difícil, con altibajos, muchos riesgos, muchas cosas que hay que tener en cuenta que no fallen, pocos recursos y con grandes posibilidades de fracasar, pero me […]

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *