Una anécdota sobre trabajar en una agencia con pequeños clientes
Creo que fue el viernes pasado. Hacía tiempo que no estaba reunido con un cliente potencial en España. Me apunté porque lo vi interesante. Por volver a vivir la experiencia y por el potencial que tiene el producto del cliente en Amazon.

Pues llegó la hora. Como empresa con mentalidad alemana que somos llegamos 5 minutos antes de tiempo. Entramos en la nave. Había una pequeña oficina donde había sentado alguien nada más entrar. Rápidamente averiguamos que se trataba del dueño.
“¿Esta Maria? Hemos quedado con ella a las 12 horas.” “Fisio”, nos responde el dueño. Al parecer se había olvidado de nuestra reunión. “Sentaros, os atiendo yo”.
1 hora más tarde nos levantamos de ahí. Con la sensación de que hay feeling. Podría funcionar.
Ya casi nos hemos ido y llega María. Se disculpa y nuestra reunión se alarga 20 minutos más porque hay que darle un resumen de lo comentado. El dueño intenta hacernos hueco antes pero María no nos deja salir tan fácilmente.
Preguntan por presupuestos y esas cosas. Esquivamos las balas porque nos gusta hacer algo personalizado.
Llega lunes y nadie se acuerda del cliente potencial. Martes ya decidimos reunirnos con él por Teams para comentarle nuestra propuesta. Yo al final no pude pero parece que el cliente interesado tampoco. Se contacta por teléfono y da largas. “Hay que avisar…” Bueno, a nuestro entender lo habíamos explicado todo pero parece que el cliente potencial no está acostumbrado a tener videollamadas.
Llega el momento donde nos sentimos molestos.
Vamos a ver. Hacemos el esfuerzo en ir a verlo. Está claro que no hay garantías pero antes de llegar María había algo (María daba la sensación de querer ver resultados muy rápidos cuando el dueño tenía más claro que las cosas requieren su tiempo).
Antes de salir de la oficina la discusión era si ya hacerle la propuesta o no. En los últimos años este tipo de pequeños eventos ya te dan una idea de la relación que vas a tener con el cliente más adelante. Podríamos hacerle un estudio de mercado y un plan de negocio. Sí y posiblemente le ganamos dinero pero es verdad que no nos apetece demasiado. Al final le he dejado la decisión final al equipo. “No afecta mi monedero…” y dejé el tema cerrado para mi.
¿Somos un poco soberbios, tiquismiquis y demasiado sensibles? Puede ser… A ver si hay suerte y el año acaba bien y también nos lo podemos permitir…
Stay tuned.

