Cómo sería trabajar si fuese como preparar una maratón
Estamos de acuerdo. Son cosas que no se pueden comparar. En teoría… Haré el intento, a ver si sacamos algo nuevo de ello.

Preparar una maratón tiene un fin concreto. Correr la carrera y acabarla de la mejor forma posible. Para algunos es cruzar la meta, para otros es mejorar una marca personal. En mi caso es lo último.
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Pilares para preparar una maratón
He aprendido algo importante sobre planes de entrenamiento para correr una maratón. Hay cuatro pilares importantes:
- Sesión de series para correr más rápido o al ritmo que quieras ir en la carrera.
- Carrera larga para acostumbrar el cuerpo poco a poco a la distancia.
- Semanas de adaptación cada cuatro semanas donde se le da al cuerpo tiempo a asumir la carga.
- Sesiones de carreras muy lentas para poder hacer con fuerza las series y carreras largas.
No soy un experto en esto pero es hasta donde he llegado y lo que también me ha dado la confianza de entrenar según mi propio plan de entrenamiento.
La clave está en alterar días intensos con suaves para poder aguantar y estar fresco en cada entrenamiento.
Llevando la maratón al ámbito profesional
Ahora bien. ¿Cómo llevamos esto al mundo laboral?
Podríamos decir que la semana va de lunes a viernes y los días de trabajo son nuestros días de entrenamiento.
- Lunes: empezamos de forma suave la semana. No hay que quemarse que todavía queda mucha semana por delante y hay que pillar el resto con fuerza.
- Martes: día intenso de trabajo. Ritmo muy elevado. El objetivo es tachar tareas como si no hubiese un mañana. Pocos descansos para sacarle máximo partido al día.
- Miércoles: día más calmado pero sin ser un lunes. Trabajamos a ritmo “sin prisa pero sin pausa”. No vamos como una moto.
- Jueves: sube el ritmo y la duración. Vamos rápido pero con el objetivo de trabajar un poco más ese día. Igual le metemos 1-2 horas extra para acabar tareas largas. Se tiene que hacer en un día si o si.
- Viernes: un día tipo “bola extra”. El trabajo de la semana ya está hecho. Hoy nos lo podemos tocar con un poco más calma o prisa según como de productivo hemos sido de lunes a jueves.
La clave para mi es esta
Lo que no hacemos en el trabajo es esto. Alternar días intensos con menos intensos. Vamos todos los días como una moto o tenemos semanas con cero productividad. No tenemos esa forma de planificar los días.
“Pues hoy es martes que hay que correr y todos tienen que sacar el doble de trabajo que en un día normal”. O también “hoy es miércoles, podemos ir un poco más suaves que ayer hemos sacado faena como campeones”.
Hay que respetar que también nuestra cabeza no puede ir siempre al mismo ritmo. No lo notamos porque no existe el dolor cerebral como existen las agujetas cuando te has pasado demasiado.
¿Tiene sentido hacer lo propuesto? No tengo ni idea pero la teoría tiene un poco de sentido. Digo yo…
Stay tuned.

