Por qué no necesito propósitos de año nuevo (y tú tampoco)

En 24 horas volvemos a echar la mirada atrás. También la echaremos hacia adelante para que todo que no hayamos hecho por fin se hará realidad.

No entiendo el fin de propósitos de año nuevo. A ver. Capto la idea. Es una bonita tradición. Y a los seres humanos nos encantan esas cosas. Es un ritual de año nuevo. Me pregunto si es algo “reciente” de los últimos 200-300 años o ya desde siempre se hacia. Te dejo a ti hacerle una pregunta rápida a nuestro amigo Chat que lo sabe todo.

Es una buena excusa

Creo que los propósitos de año sobre todo se lo inventaron aquellas personas que les gusta tener buenas excusas. Es una excusa tan buena que ni ellos mismos se dan cuenta que lo es. Siempre habrá un año nuevo y si abandónanos ahora lo podemos mover a principios del próximo porque esta vez claramente no ha podido ser.

Son demasiado grandes

Típicamente los propósitos son demasiado grandes. No es cuestión de poder hacerlo los primeros 15 días de enero donde todavía estás de vacaciones o el cole de los peques va a medio gas. Es cuestión de hacerlo suficientemente pequeño siendo todavía significante para tener resultados en décadas. ¿Qué puedo empezar hoy que pueda seguir haciendo dentro de 10 años todavía? Hacer tu cama por la mañana sería un buen ejemplo. Aunque no capto del todo el sentido de hacer la cama pero es verdad que después te sientes mejor porque tienes la sensación de ya haber cumplido la primera misión del día.

No tienen significado

Para mi los propósitos al final deben ser un símbolo para algo que tengas que conseguir en tu vida. Algo que te defina. “Pedro / María es… “ Es algo que otros deben asociar contigo. Si te propones adelgazar cinco kilos eso está muy bien pero qué es el significado real detrás. ¿Fotos más bonitas para redes? Eso no es suficientemente bueno. Necesitas algo más potente. En un contexto de salud para mi es poder moverme cuando tenga 80 años. A la hora de redactar estas líneas es que mis hijos me puedan conocer un poco mejor. A la hora de hacer deporte es cómo me veo. Soy deportista. En consecuencia hago deporte. Sin excusas.

En resumen: Si me propongo algo, lo hago. Incluso si no es el 1 de enero. Lo hago pensando en el largo plazo para nunca dejar de hacerlo. Lo hago porque hay una idea muy potente detrás. Algo tan fuerte y significante que no me deja otra opción que hacerlo. No necesito contarlo. Lo hago, aunque nadie me de un me gusta.

Stay tuned.

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