Por qué mi trabajo es el mejor del mundo
Ha llegado el momento de ser agradecido. Más para lo que tengo y menos para lo que no tengo.
Tengo una suerte enorme. Cada día voy al trabajo con una ilusión enorme. Y eso en incluso en días donde me levanto de mal humor.

No te voy a mentir. Ahora mismo son momentos críticos para la empresa donde hay eventos que nos pueden poner en una situación muy complicada. El otro día estuve hablando con un antiguo compañero de estudios que ha elegido el camino corporativo. Le comenté la situación que estamos viviendo como empresa y su reacción fue algo como “madre mía, eso no sería nada para mi”.
Y es cierto. Esto te tiene que gustar. Es más diría. Esta vida tiene que ser la única opción posible porque estar por cuenta ajena de media te va a permitir estar más tranquilo.
Tranquilidad no es una opción. Son los altibajos que te hacen apreciar más los momentos buenos que los malos.
Lo que tenemos entre manos es increíble.
Estamos organizando el evento más grande de Europa para nuestro nicho.
Tenemos la oportunidad que una de las marcas más grandes de juguetes empiece a distribuir nuestros productos.
Estamos a punto de lanzarnos con muchas nuevas marcas.
Todo esto da vértigo. Porque existe la posibilidad de fracaso. Pero no será porque no lo daremos todo para evitarlo.
Mi trabajo es el mejor del mundo porque yo he tomado esa decisión de ponerme en esa situación. Porque tenemos retos por delante que sobre todo ilusionan por lo grande que son. Y eso es lo que al final cuenta. Hacer cosas que son más grandes que tú mismo pero cuando lo hayas conseguido estarás a la altura y listo para enfrentarte a situaciones incluso más grandes todavía.
La vida no es alcanzar una meta. Es flotar por ilusión y ponerte manos a la obra para convertir ideas en hechos. Día tras día. Eso moooola.
Stay tuned.

