Nos despedimos con pena – día 4 en China
Llegamos el domingo pasado y hoy es jueves. Ha pasado rápido el tiempo y ha superado con creces todas mis expectativas.
Ya estoy en el aeropuerto de Hong Kong a la hora de iniciar las primeras líneas del post de despedida de China. Me ha sorprendido e impresionado a partes iguales este país. No me esperaba lo que hemos podido vivir en primera persona. Es una frase vacía lo de “salir de tu zona de confort” pero cuando lo haces se llena con sentido.

Sin orden especial esto sería mi resumen.
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Personas con muchos detalles
Todo el mundo nos ha recibido con brazos abiertos. El nivel de detalles ha sido impresionante. Siempre nos han invitado a comer, siempre nos han llevado de un sitio a otro en coches europeos de lujo y siempre hemos recibido un regalo de despedida. Siempre con una sonrisa en la cara. En ningún sitio mi vaso de té o cerveza se ha vaciado más de la mitad. Siempre tenía a alguien que se levantaba para volver a echarme algo de beber.
La comida china no tiene nada que ver con lo que conocemos
Esto ya lo sabía y cuando escuchas historias de comida china te esperas lo peor. Aparte de un pescado que mueve la cola en el plato (parecía vivo y magia a partes iguales) y cabezas de gallinas tampoco hubo nada demasiado exótico a superar. Al chino no le importa comer piel, escupir huesos o masticar con la boca abierta. De hecho demuestra lo que siempre se dice: que le gusta lo que está comiendo. También nos pusieron siempre cubiertos. Se quedaron impresionados con nuestras habilidades de utilizar palitos. Aprecian mucho cuando haces un esfuerzo y te adaptas a su cultura ya sea comiendo con palitos o pronunciando palabras en chino.
El trabajador chino tiene una vida muy sacrificada
Tampoco es una novedad total pero es diferente cuando lo ves en persona. Una vez llegamos a las 18 horas a una fábrica y nos dijeron que ahora no había nadie porque estaban todos cenando. Es decir que después de cenar se sigue trabajando. La vida consiste literalmente en dormir, comer y trabajar. Muchos viven directamente en edificios a pocos metros de las fábricas. Luego una vez al año viajan miles de kilómetros para ver sus familias. Padres y madres pasan meses sin ver a sus padres e hijos. Es lo normal. Y luego nosotros nos quejamos.
A China le gusta demostrar que valen
A pesar del sueldo bajo al chino medio le encanta el lujo. Parece a primera vista que pocos se lo pueden permitir pero tiene que haber suficientes personas para mantener a las miles de tiendas que puedes ver sobre todo en las zonas más urbanas. Si no fuese por los letreros en letras chinas no sabrías que te encuentras fuera de Europa.
Fumar y beber forma parte del machismo chino. Parece que cuando más mejor. Además todavía se puede fumar en todas las partes incluyendo restaurantes. En ocasiones tienes la sensación de viajar 20 años atrás en el tiempo. Las mujeres a nivel profesional están al mismo nivel que los hombres con excepción de lo más alto. Ahí es verdad que hemos visto una dominancia total masculina.
Ya acabo mi resumen. Nos vamos con ilusión. Con la certidumbre que ha merecido la pena. Volveremos. Eso ya lo tengo claro.
Stay tuned.

