Lo que he aprendido sobre entrenar y cómo lo estoy integrando en el negocio (sí, va de correr)
Entrenar para una maratón está siendo uno de mis principales pasatiempos de este año. Está siendo duro pero compensa.
No llevo corriendo desde ayer y tampoco es mi primera o segunda maratón que corro pero desde que he retomado el tema he tenido varios momentos de revelación.

Es sorprendente lo que uno puede aprender con algo que en teoría ya lleva haciendo hace años.
Ayer me hice un diagnostico de rendimiento. A tres semanas de mi próxima maratón y teniendo en cuenta mi reciente lesión tenía la curiosidad de saber en qué punto me encontraba.
Los resultados del mismo me han vuelto a confirmar y recordar esto.
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Los resultados no llegan del día a la mañana
A mi más pequeño le ha dado por entrenar estos últimos días. De hecho ya llevan los tres (incluyendo la grande) haciendo ejercicios de peso corporal con videos de Youtube después de la cena. Vale, no es el mejor momento pero tampoco les quiero decir que “no” a algo que hacen entre los tres y en si es una buena idea.
Ayer me dijo algo parecido a esto (traducido del alemán). “Ya llevo tres o más días entrenando y todavía no veo los resultados”. Le di la respuesta que cualquier adulto daría en esa sensación y tampoco creo que ni me hizo caso para serte sincero.
Incluso nosotros como adultos tenemos esa expectativa. Nada que merezca la pena se consigue rápido. En ocasiones pensamos que en el mundo de los negocios se aplican otras reglas que en el deporte pero realmente no es así.
¡Es la suma de las pequeñas mejoras, idiota!
Cada pequeña mejora queda desapercibida pero a lo largo del tiempo suma. Yo llevo desde junio del año pasado entrenando de forma regular 4-6 veces por semana. Las mejoras obtenidas para lo que estoy invirtiendo son minúsculas. De hecho salí un poco decepcionado del diagnostico ayer porque me esperaba estar ya en un punto más avanzado (resulta que no). Al final esto me ha motivado para seguir. No hay que pensar en meses sino en años. En el mundo de los negocios incluso en décadas. Todo lo demás es jugar a la lotería. Claro, a veces tienes suerte pero como estrategia para triunfar igual no tan buen plan.
Y los matices importan
Cuando entrenas tienes que aprender a escuchar a tu cuerpo. Hoy quería ir a un ritmo cómodo pero más ligero. 12 kilómetros en total. Al final fueron 11 kilómetros relajados. Aunque no tenía agujetas ni piernas pesadas si que había algo de carga en las piernas. En mi rodilla y gemelo tenía algo de molestia. Es por ello que es importante escuchar. Cuando corres a tu cuerpo.
Cuando emprendes a tu equipo, a tus clientes, a tus ventas, etc. Son a veces pequeños matices que pueden marcar la diferencia entre el éxito y el fracaso. No se puede parar nunca de escuchar para no perderse ningún detalle porque ese mismo podría tener un impacto importante en el destino de tu negocio.
Me gusta pensar que mi cuerpo aguante el ritmo de entrenar + emprender estos próximos dos años para ver hasta donde puedo llegar con ambas aventuras. Será divertido.
Stay tuned.

