Las start-ups no funcionan con incentivos económicos

Los incentivos económicos no funcionan para mejorar el rendimiento de un equipo. Factores de motivación intrínsecos son esenciales si eres una start-up.

Antes de crear una start-up he estado convencido toda mi vida que el rendimiento de cualquier persona dependía del incentivo que recibía a cambio. Probablemente muchos de los que leen estas líneas piensan lo mismo.

Incentivo y MotivaciónDerechos de foto de Fotolia

Los incentivos económicos son contraproducentes para el rendimiento de cualquier persona

Algunos de vosotros ya conocerán el TED Talk de Dan Pink “The puzzle of motivation”. Cuando lo vi por primera vez se me abrieron los ojos. Hace casi 70 años la ciencia sabe que incentivos y rendimiento no tienen la correlación que damos por hecho hace años.

Es curioso que a pesar de los resultados de diferentes estudios, la mayoría de las empresas siga insistiendo con ignorancia buscando una relación entre incentivos y motivación del trabajador que no existe como tal. Se ha mostrado que se pueden lograr efectos positivos siempre que la tarea no requiera habilidades cognitivas aunque sean mínimas y sea altamente repetitiva. Con otras palabras si un mono es capaz de hacerla, los incentivos económicos funcionan. Siempre que se requiera un nivel mínimo de reflexión y/o creatividad aquellas personas con incentivos incluso generan resultados peores que aquellos que no los tienen. ¿Curioso no?

La teoría de la autoderminación describe los pilares de nuestra motivación

La teoría de la autodeterminación dice que existen 3 pilares que son clave para la motivación de un ser humano. Es esencial para una start-up dominar estos campos porque aparte de no poder ofrecer incentivos económicos importantes (por falta de recursos), como ya se demostrado no tienen el efecto deseado.

  • Competencia: ser capaz de realizar una tarea y crecer con ella. Querer mejorar constantemente en lo que haces. Una start-up tiene que ofrecer un ambiente donde puedan nacer y crecer expertos de diferentes campos y especializaciones.
  • Autonomía: tener la sensación de realizar una tarea que te gusta y que las propias tareas/acciones tienen un impacto directo en los resultados de la empresa. Cada persona importa en una start-up y puede marcar la diferencia. Errores cometidos forman parte del camino y no debe haber miedo cuando surgen.
  • Relación: sentirse cómodo con las demás personas en el equipo. Start-ups típicamente son como un grupo de amigos que se entienden a ciegas. También puede haber fricción pero al final hay que encontrar un punto de reencuentro donde todos se sienten escuchados y aceptados.

Si eres emprendedor de una start-up tienes que crear un espacio donde la tarea en si motiva al equipo y no el hecho de cobrar o no una comisión al final del mes. Siempre cuando las personas tengan la sensación que formar parte de algo más importante que ellos mismos tienen la sensación de hacer algo que merece la pena levantarse por la mañana e ir con ilusión al trabajo.

  1. No puedo estar más de acuerdo con el vídeo de TED, que lleva guardado en mi nube personal algún tiempo ya. Personalmente prefiero entrar en una empresa por retos que por dinero (aunque existe un mínimo suma de alquiler, comida y servicios que es necesario, claro). Cuando hace un año comencé a escribir un artículo cada día era un reto. Lo dejé la semana pasada porque, si sé que soy capaz de hacerlo, ¿para qué seguir con ello? Creé otro reto para mi, y eso me tiene más alerta y entretenido que cualquier suma de dinero que, al final, lo único que hará será distraerme del objetivo real.

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  2. En mi caso particular, lo que más me motiva es lo que Carlos denomina como ‘monchu’. Es cierto que luego hay que hacer un reparto económico equitativo según el esfuerzo de cada persona implicada.

    Pero si hay un buen ‘monchu’, dicho reparto se convierte en el menor de los problemas.

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