La elasticidad de mis días de máximo contenido
No todos los días son iguales. Algunos los tengo que estirar más que otros. El viaje a España fue un buen ejemplo para ello.
Es más fácil estirar tus días cuando no tienes familia. Eso es lo que me ha vuelto a recordar mi estancia reciente en España. Lo he notado pasando tiempo con mi equipo que todavía está en otra fase de su vida donde no existen obligaciones familiares que siempre requieren buen parte de tu atención diaria.

En nuestra casa cuando se dice que se sale a las 8 de la mañana de la casa, a las 8:59 horas las llaves cierran la puerta de entrada. El fin de semana también se podían hacer las 8:15 o incluso 8:30 horas. No era un problema porque íbamos con margen. La percepción del tiempo de alguien que tiene familia con alguien que no la tiene es diferente. O eso al menos fue mi percepción. Incluso yo estaba más relajado dado que estaba unos días sin la parte familiar que no permiten margen de tiempo extra dado que tu planning diario tiene que salir a rajatabla.
Como objetivo nos planteábamos salir todos los días a las 8 de la mañana al evento. Lo dicho, al final se hacia siempre un poco más tarde. Yo tenía mis entrenamientos para la maratón por lo que me tocaba hacer el cálculo atrás. Era el primero en acostarse pero aun así se hacían cortos los días. En especial el domingo donde tuve que salir a correr a las 5 de la mañana para llegar a tiempo. Estuve dando vueltas en la urbanización de la Sierra de Madrid sumando un desnivel de casi 700 metros en 10 vueltas. Creo que eso fue un buen entrenamiento mental aparte de físico. Lo malo de esos tres días de alti-bajos está siendo que mi pie derecho salió lesionado y ayer ya en Colonia estuve obligado de abandonar mi sesión de entrenamiento. Cosa que me ha fastidiado, y mucho.
Al volver de Madrid y Alicante me quedaba un día por delante hasta mi vuelta a Colonia. El vuelo salía temprano. Como siempre me gusta tener los deberes hechos por la mañana. Eso significaba hacer el cálculo atrás para meter 2 horas de deporte antes de poder salir del piso de mi madre hacia el aeropuerto. Solución: poner el despertador a las 3:45 horas. La jugada salió bien, incluso me desperté descansado dado que estaba tan reventado que decidí acostarme a las 6 de la tarde. Fue un récord personal si se puede llamar así. Descubrí la elasticidad de mis días que me permiten hacer muchas cosas cuando hay poco tiempo.
También es verdad que lo mismo no hubiera sido posible en Alemania con el viaje al revés. Estar en familia requiere un planning diferente. Hay que ser flexible tanto para adaptarse o bien para estirar el día siempre que sea necesario.
Stay tuned.

