Ingredientes empresariales que no van juntos (en teoría)
Si quieres ser empresario. Necesitas muchas cosas. Seguramente estos ingredientes no sean los únicos.
Reconozco un emprendedor a día de hoy de forma “sencilla”. Si le digo que no debería emprender a alguien en cada ocasión que tengo pero decide de lanzarse una y otra vez a la piscina es una señal segura. Por una parte de locura, sin duda pero también de falta de opciones. Si eres emprendedor es tu camino. No por falta de otros caminos sino porque ese camino está en tu mapa. Es tu NDA.

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Paciencia e impaciencia
Y hay cosas que vas aprendiendo con el tiempo. Tienes que ser paciente. No en el sentido que pase el tiempo sino que pase de la mejor forma posible. Esta suele ser trabajando porque es la única forma que hay. Lo que buscas son impacientemente resultados a diario. Si no llegan hoy, los buscas mañana y así pueden pasar meses y años.
Dar y recibir
Un buen consejo es dar más de lo que recibes. Al principio al menos porque el resto sigue y suele llegar. Si das más vas creando karma. Es un karma personal pero también empresarial. Es ingenuo pensar así. Un poco sí, sin duda. Pero yo nada más te puedo contar lo que la mayoría de empresarios viven de una forma u otra. Recibir es la consecuencia de dar.
Suerte y mala suerte
Y con el paso del tiempo vas acumulando suerte y mala suerte. Hará cosa de diez años pensaba que el concepto de la suerte era una excusa para aquellos emprendedores que no confiaban suficientemente en lo que estaban haciendo. Qué únicamente el trabajo duro te guiaba hacia las estrellas. Y eso no es así. La suerte forma parte del proceso. Y hasta conseguirla pasas por tener mala suerte. Forma parte del proceso.
Dejar margen y estar muy encima
Cuando las cosas van bien no tiene que hacer las cosas solo. Ir bien acompañado de un equipo no tiene precio y es mucho más divertido que querer abarcar con todo. Lo que también he aprendido es que hay que dejar margen para que cada persona tenga aire para respirar y se puede desarrollar como profesional. Que aprenda por su cuenta y no tenga la expectativa que siempre vas a solucionar el más pequeño problema. Pero en ocasiones también hay que hacer justo lo contrario. Estar muy encima. Recordar, preguntar pero también ofrecer ayuda.
Aquí estamos. Buscando los ingredientes del emprendedor perfecto. Es un camino, no un destino. Pero eso ya lo sabes de sobra.
Stay tuned.

