Cómo saber que estás a punto de lograrlo y que no debes parar todavía

Cuantas historias leemos posiblemente todos sobre las historias de éxito que prácticamente ya se habían rendido y al final triunfan por todo lo grande. ¿Tú también puedes?

“Y al final lo consiguieron” se te pasa por la cabeza tras leer una y otra vez esa historia de éxito de emprendedor que tras meses o incluso luchando sin muchas señales de que lo va a poder conseguir al final triunfa con su proyecto. Si tú estás en una situación parecida siempre es algo peligroso leer este tipo de historias.

Yo estaba en ese punto

Yo era ese emprendedor hará cosa de algo más de 10 años. Tengo un superpoder que en su momento apliqué a mi proyecto. Ese superpoder es ser constante. Es la capacidad de hacer lo mismo durante un tiempo largo y prolongado porque eso para mi en su momento era la clave.

Todo el mundo puede triunfar. Lo que único lo que necesitas es constancia. Tarde o temprano llegaré.

Estaba equivocado. Puedes ser disciplinado y trabajar en tu proyecto sin llegar nunca al destino que buscas porque no sabes que estás corriendo en la dirección equivocada. Me costó parar y abandonar porque aunque de forma racional era consciente de la situación de forma emocional todavía me esperaba ese milagro que podría llegar en cualquier momento.

¿Entonces cómo saber si soy ese emprendedor que se está acercando a su objetivo?

La respuesta corta es no puedes saberlo.

La respuesta un poco más elaborada con matices sería esta:

Yo en su momento no había hecho bien mis deberes. Daba por hecho que había suficiente mercado y demanda para lo que estaba haciendo en su momento. No había masa crítica y eso no hubiera sido complicado de averiguar.

Así que mi acercamiento a esto es lo siguiente: averigua todo lo que puedas antes de meterte a fondo en algo. A lo largo del camino repite este ejercicio con frecuencia.

Luego necesitas pequeñas victorias. No hagas un desarrollo de dos años antes de recibir el primer feedback del mercado. Cuando más alargas ese tiempo, menos probable es que vayas por el buen camino.

También hazte esta pregunta. ¿Tiene sentido lo que estoy haciendo? Mi futuro producto o servicio cubre una necesidad real o es algo que existe únicamente en mis sueños. Algunas veces el cliente no sabe lo que quiere hasta ve el resultado pero tú igual no eres Steve Jobs. De hecho diría que hay pocos Steve Jobs en este mundo.

En el 95% de los casos ya tienes alguna pista de qué vas por el buen camino. Si no hay nada que diga que deberías seguir, lo más probable es que no vayas a llegar por mucho que te esfuerces y ganas que le pongas al asunto.

Stay tuned.

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