Por qué me he sentido ayer como un fraude (sin sentirme mal por ello)
La empresa de juguetes me había invitado a un evento suyo junto con muchos otros partners. Me he sentido como un bicho raro.
Tuve la oportunidad de hacer algo que no me gusta demasiado: salir de la oficina y encontrarme con personas en persona. Y a pesar de qué al final me llegué a sentir cómo un fraude me di cuenta de todo lo bueno que viene con ello.

Es la magia voy a llamarlo de salir al mundo real y dejarte sorprender por todo lo bueno que puede llegar. Tuve una presentación al mediodía y luego una fiesta por la tarde. Si te soy sincero la segunda parte me daba un poco de miedo porque eso de ir a un evento así solo tampoco es mi punto fuerte. Pero salí de ahí súper contento.
Empecemos por la primera parte del día.
Estuve en la presentación de productos y novedades con todo lo que está por llegar para 2025 y 2026. Estuvimos en una sala de cine y todos los que estaban habían firmado como 23 NDAs para poder estar sentados ahí. Por desgracia hubo muchos problemas técnicos y no fue del todo fluido como les hubiera gustado a los presentadores. No aprendí nada nuevo de lo que ya sabía pero era una sensación de privilegio de formar parte de un club selecto de personas. A pesar de haberse retrasado mucho eran las 14.30 horas y la fiesta no empezaba hasta las 19 horas.
Dio la casualidad que había dos presentaciones más después de aquella por la que había venido. Encontré la forma de registrarme. Hice la cola y de repente estaba en otra presentación con información confidencial de otra de las empresas más grandes de juguetes. Después de esta presentación hice algo que no me gusta hacer: hablarle a los presentadores. Mereció la pena. Saqué una tarjeta de la persona de licencias que me iba a conectar con la persona que podría hablar conmigo. Incluso parecían interesados en lo que les conté (se puede fingir lo sé pero parecía auténtico). Incluso la última presentación me dio ideas para hacer cosas pero ya no tenía tiempo. Memoricé el correo de la persona de contacto para escribirle.
Sigo con la segunda parte.
Quería ser uno de los primeros en la fiesta para dar con la persona adecuada, hablar con ella lo que tenía que hablar y poder irme cuando antes.
Todo fue un poco diferente al final. Tras pillar una copa con una bebida “interesante” me puse en un mesa redonda sin saber muy bien lo que hacer a continuación. Tuve la suerte que el equipo de la empresa tenían como orden de hablar con aquellas personas con cara triste y solos. Parece que yo he encajado con ese perfil.
Esa conversación duró casi dos horas. Varias personas se juntaron a ella. Al final incluso llegué a hablar con la persona que buscaba. Surgió también la pregunta de “¿Y vosotros por qué estaís aquí”? Es ahí donde me sentí un poco como un fraude. Estaba rodeado de representantes de grandes empresas que facturan mínimo cientos de millones y luego estaba yo. Esa sensación de fraude no fue algo negativo sino todo lo contrario. Me sentí afortunado de gracias a una combinación de suerte y destino estaba en ese lugar.
En resumen:
- Ese día tuve acceso a información privilegiada que me da la oportunidad de ir más rápido y tomar mejores decisiones.
- He logrado cuatro contactos de calidad que nos pueden permitir ampliar el negocio de forma radical en 2026.
- He reconectado incluso con personas del equipo de fútbol para el que estuve haciendo proyectos de consultoría.
- Conocí un nuevo evento al que tengo que ir el año que viene. Merecerá la pena.
Nuremberg fue el inicio aunque no salió bueno. La segunda parte junto con el equipo si que cumplió con las expectativas. Seguiremos saliendo de casa.
Stay tuned.

