Cosas que no puedes comprar con dinero (aparte de salud, amor, etc.)
Estamos todos de acuerdo que no todo se puede comprar con dinero. Hay algunas cosas obvias como salud, amor, amistades verdaderas, etc. No me refiero a eso.
Es curioso que la inspiración para esta entrada viene de un anuncio de Youtube que acabo de ver. No lo he visto hasta el final por lo que no se lo que el buen hombre quería vender pero su discurso era verdadero. Hay cosas que no puedes comprar con dinero. Hay cosas que te tienes que ganar.

“Estoy orgulloso de ti” fueron las palabras de mi mujer en el viaje en coche de Eindhoven a Dunkerque donde vamos a pasar unos días de vacaciones con la familia. Estas palabras no las dice muy a menudo y de hecho posiblemente la última vez que lo dijo, yo probablemente no tenía todavía canas en la barba. Estaba conduciendo el coche y tenía el cuerpo todavía lleno de hormonas de felicidad que te da acabar un maratón. Lo había conseguido, una vez más. Esta vez con 44 y en un tiempo aceptable de 3:00:01.
Tuvieron que pasar 24 horas más con menos agujetas en las piernas de lo habitual para este tipo de reflexión. “Y si hubiera corrido un poco más rápido en la recta final para acelerar 2 segundos…” De hecho había perdido tres minutos en los últimos tres kilómetros. Estaba cerca de bajar de 2:57:00 con el ritmo que tenía hasta el kilometro 39.
Ahora 48 horas más tarde se confirma lo que ya sabía. Lo había dado todo. No había jugado a lo seguro. Había entrenado no únicamente para bajar de tres horas sino para mejorar mi marca personal que hice en Paris con 2:56:xx (ya no recuerdo los segundos) hace más de 15 años. Desde el principio de la carrera iba a un ritmo máximo entre 4:05-4:09 min/km pero sin estar agobiado. Pasé la media maratón 30 segundos más despacio que la había hecho en una carrera previa para preparar esta carrera principal en Eindhoven. Estaba fresco.
También fue una carrera donde hice un experimento. Gracias a realizar el ayuno intermitente mi cuerpo estaba acostumbrado a funcionar con grasa como fuente de energía. Como este momento es inevitable en una maratón me dije que igual es posible no correr contra el muro si tu cuerpo está optimizado para andar con grasa. Parece que hasta el kilometro 39 esto parecía posible. Después llegó como lo llaman en Alemania “el hombre con el martillo” y me pegó muy fuerte. El mayor me vio en la recta final de los últimos 100 metros hacia la meta y se puso a llorar porque posiblemente no me había visto nunca antes con tan mala cara. Tampoco se puede comprar con dinero que tus dos hijos de 8 y 11 años te cojan apoyándote en los brazos tras haber llegado a la meta hasta el parking del coche.
Volveré para hacerlo mejor. La cantidad recomendada de ingerir en una maratón son unos 80g de carbohidratos cada hora (siempre que hayas entrenado previamente con estas cantidades para poder absorberlo). Yo me había llevado un gel con una ración de 25g “por si la necesitaba”. Me la tomé en el kilometro 30 y sentí enseguida ese chute de energía que por desgracia no duró mucho tiempo. A nivel de geles había tomado un poco más del 10% de lo que hubiera sido lo óptimo. Ahora he acabado el experimento y la próxima vez estaré a la altura cuando se acerque el kilómetro 39.
Volver a estar en forma con 44 años es algo que no te puedes comprar con dinero. Digo “con 44 años” como si fuera una edad avanzada. No lo es para nada y menos para correr. Hoy sé más sobre entrenamiento y nutrición que cuando tuve mi mejor carrera en Paris. Mi mejor momento está por llegar.
Llegar a ese punto me lo tengo que volver a ganar una vez más. Ganas hay.
Stay tuned.

