23 semanas preparando una maratón y no he aprendido nada nuevo
El título del post suena negativo. Pero realmente es así. No he aprendido nada nuevo. Se confirma todo lo que tú y yo ya sabemos. Muchas veces no hacemos lo esencial porque pensamos que existen atajos. No existen.

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Si algo puede salir mal…
Esta vez he tenido un plan de entrenamiento el doble de largo que lo que suelo hacer para maratones previos. Una de las razones principales para ello es que he contemplado la posibilidad que las cosas no vayan tal como planificado. Es decir que voy a tener una lesión tarde o temprano en mi preparación. No era lo óptimo, no lo he buscado pero al final fue así. Tras planificar con tanta antelación las cuatro semanas de pausa no fueron un drama dado que ya llevaba muchos kilómetros en mis espaldas.
Los resultados llegan poco a poco
Entrenar para una maratón te recuerda cada semana y mes que no importa lo que hayas hecho en ese tiempo. Si buscas mejorar eso es únicamente la punta del iceberg. Cuenta el trabajo continúo durante años donde con excepción de lesiones trabajas de forma disciplinada en tus objetivos. Ni te darás cuenta que habrás mejorado y parecerá que del día a la mañana te has convertido en un mejor corredor.
La comparación con otros no te sirve
No me sirve comparar mis tiempo de maratón con otras personas. Hay muchos corredores que el domingo me dejarán atrás. No podré seguir su ritmo. No es relevante lo que hagan ellos sino es la mejora que lograré yo en comparación con mis metas, el día que tenga, factores que no pueda influir, etc. En Eindhoven me faltaron dos segundos para bajar de tres horas. No estaba decepcionado aunque mi objetivo iba más allá. Lo importante es que al final a pesar de las dificultades encontradas en los últimos kilómetros pude finalizar la carrera en pie. Todo lo demás ya no importaba.
El viaje es la meta
No es cuestión de cómo empiezas, sino más bien como acabas. Muchos corredores principiantes se dejan llevar por las masas iniciando con un ritmo por encima de lo que van a poder mantener durante toda la carrera y se “queman” habiendo gastado gran parte de la gasolina a mitad de la carrera.
Hay que ser consciente que la carrera es el premio final. No tiene premio la sensación que se siente cuando estás a pocos minutos de empezar compartiendo un espacio limitado con miles de otros corredores. Repasas las semanas y meses de entrenamiento donde no importando el frio, el cansancio o la motivación saliste a entrenar para crear la mejor situación posible para ese momento. Puedes estar orgullo/a de ti mismo/a porque es duro llegar hasta aquí.
La carrera empieza en breve. Ahora toca disfrutar.
Stay tuned.

