Por qué los pesimistas son mejores emprendedores

El emprendedor es optimista por naturaleza. ¿Estamos de acuerdo en esto, no? Pues te digo que justo eso es uno de sus principales problemas.

¿En qué piensas cuando se te viene a la cabeza la imagen de un emprendedor? O mejor dicho. ¿Cuál es la primer asociación que puedes llegar a tener? Yo típicamente veo un tío alegre, feliz con su vida, sonriendo a todo el mundo que se cruza por la calle. Porque claro. Está viviendo su sueño. Es optimista por definición. Montar un negocio no es fácil pero esta persona lo tiene claro. Sabe que va lograrlo y tiene un plan. Si esto es más o menos tu imagen, eres como yo.

emprendedor pesimista

¿Pero sabes qué? Este tío o esta tía es la que tiene una alta probabilidad de pegársela y además con fuerza. El problema está justo en un punto clave. Todos son en general demasiado optimistas. Un pesimista no el candidato típico de montar una empresa pero su forma de pensar y actuar le ayuda a ser un mejor emprendedor desde el momento cero.

Su mejor amigo es Murphy

Lo que puede salir mal, saldrá mal. Eso no es ser pesimista sino más bien realista. Esta visión no es cuestión de actitud sino de haber montado muchos proyectos. El emprendedor medio (optimista) llega a esta conclusión tras habérsela pegado muchas veces. El pesimista da por hecho desde el principio que esto es un hecho y adapta sus planes en cuestión.

Cada día piensa que se acerca el fin del mundo

Existe una formula muy sencilla para no perder la calma cuando se acerca una crisis. Haber planificado este escenario de antemano por lo que únicamente hay que sacar el plan de evacuación del armario para evitar tener que pensar. Cuando estamos bajo estrés nuestro cerebro no es capaz de tomar decisiones de forma efectiva porque se encuentra en un estado de shock. El pesimista piensa que una situación de crisis puede surgir en cualquier momento por lo que ya de antemano tiene un plan a su disposición para no perder la cabeza.

Piensa siempre que es pobre

El pesimista siempre piensa que es pobre y que se va a quedar sin flujo de cada. Cuando tienes un proyecto que pasa a ser empresa siempre hay que asumir lo peor. A mí un inversor en un momento me dijo que los ingresos no los controlas, pero los gastos sí.

En la primera parte estoy totalmente de acuerdo, en la segunda al 99% porque siempre puede haber sorpresas. Hay gastos que únicamente se pueden estimar y desviarse es la regla. El pesimista le resta un 30% a su escenario realista de ingresos y le suma un 30% a los costes planificados. Con esta regla evitas que las sorpresas te dejen con el culo al aire.

No confían en tener una idea buena

Los pesimistas no se enamoran de una sola idea porque no confían en las apuestas seguras. No se fían de aquellas charlas y posts sobre emprendedores de éxito donde siempre dicen que un factor de éxito para emprender es el enfoque. Lo malo es que aquí se estudian siempre los casos de aquellos que lo han “petado”. El incentivo que nos dan los quieren que montemos empresas claramente no es el adecuado.

Un mayor enfoque supone un mayor riesgo. Te lo voy a explicar de otra forma para que entiendas mejor mi punto de vista sobre el tema del enfoque. 100 personas van al casino y apuestan todo el dinero que llevan al llegar en una jugada de todo o nada en la ruleta. 5 doblan su apuesta y uno lo peta acertando el número correcto. El próximo día sale en los medios que para ganar dinero en el casino hay que jugar a la ruleta y jugárselo todo en la primera apuesta. Los que salen en los periódicos son los 6 ganadores. ¿Pero qué pasa con los 94 perdedores? La gran mayoría pierde apostando todo en una sola idea. Pero claro, este pequeño detalle no te lo cuenta nadie.

Siempre piensan que están perdiendo el tiempo

Una de las cosas más valiosas que tiene el pesimista es su tiempo. En teoría esto se aplica también al optimista pero este no es tan consciente de ello. El truco está en hacer menos cosas y no tener miedo que por descartar vas a ser menos efectivo sino más bien todo lo contrario. Sobre todo en el mundo del marketing online no hay que confundir opciones con obligaciones.

Es más recomendable realizar un acercamiento minimalista. El tiempo es un recurso increíblemente valioso. El pesimista lo cuida al máximo.

Te doy la razón. Es mucho menos probable que un pesimista monte una empresa a que lo haga un optimista. No viene mal quitarse de vez en cuando las gafas rosas para no tener la vista tan nublada. Ser pesimista te ayuda a tener más precaución cuando te encuentras con obstáculos. Ser optimista es esencial para tener la tranquilidad que poco a poco se puede llegar.

 

  1. Me ha gustado la reflexión Carlos, sin embardo no comparto tu punto de vista y el sustantivo que has utilizado de “pesimista” para diferenciar el sentido común y hacer las cosas paso a paso, sin desbordarte en la emoción y sin estar pendiente de las expectativas
    Para mí una persona con esta disposición en la vida, ni se asomaría por la ventana para ver si ha salido un rayo de sol. Al revés se quedaría hecha un ovillo en su cómodo sillón o incomodísimo, porque un pesimista siente que no merece la pena cambiar de lugar, si total lo mismo da.
    Porque una cosa es el “optimista” desbocado y otra muy distinta la persona que lucha poco a poco por conseguir lo que quiere, sabiendo que el camino no va a ser fácil y que no hay que hacerse ilusiones. Para mi ese es el verdadero emprendedor, el que arriesga y no tira la toalla a la primera de cambio. El que se asesora, cuenta con el otro y pasito a pasito va haciéndose un hueco en el mercado hasta que logra conseguir su objetivo. Sin prisa pero sin pausa.
    Y no haría una distinción entre pesimista y optimista para hablar de emprendedor. Obviamente un emprendedor puede tener una actitud positiva ante los negocios pero luego en casa ser un “plomo”.
    Y un optimista pude llevar una vida “estupenda” pero a la hora de emprender no le apetece salir de su “zona de confort” y siguen siendo muy feliz sin arriesgar ni combatir.

    Un saludo.
    De alguien que arriesga, lucha y a veces gana y otras…En ello está.

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