Por qué mi rutina durante las vacaciones no cambia nunca

He vuelto de vacaciones. Mi ritmo nunca ha cambiado. Es por ello que la vuelta no me cuesta casi nada. Es incluso lo contrario.

Hace años que decidí que durante las vacaciones me sigo levantando a la misma hora, haciendo las mismas cosas que durante mi fase de trabajo. De lunes a viernes me levanto a las 5:30 horas. El verano pasado la cosa había cambiado ligeramente levantándome media hora más tarde pero este año ya no. Gran parte del equipo ya llevaba en la oficina desde las 8:15 horas por culpa del evento que estábamos preparando. A pesar de ello en pocas ocasiones lograba llegar el primero.

El “problema” es que tengo faena. Tengo mi deporte que ya suma muchas veces casi dos horas y luego la redacción de estas líneas. Es muy difícil ser más rápido. Ya he eliminado la parte de empezar el día viendo un video de Youtube. Aparte de que ya no me aporta lo que me daba antes, además es un ladrón del tiempo. En vez de ver el video paso directamente a redactar el post diario del blog.

La culpa también la tiene la vuelta al entrenamiento para correr maratones. Los últimos meses lo he tenido que dejar parado un poco por culpa de mi lesión en la cadera. Cosas de la edad dicen mis amigos pero yo les digo que eso también me hubiera sucedido entrenando tanto más joven (aunque es cierto que igual la recuperación hubiera sido más rápida). Correr y Freeletics es una carga importante para el cuerpo. A esto se suma ser entrenador de fútbol. Me gusta complicarme la vida. Si hay un camino todavía más difícil, es casi seguro que lo voy a elegir.

Y eso resume un poco la razón principal. Para no tener dificultades de volver a la antigua rutina no la abandono nunca. Es más sencillo y sinceramente la forma que hace sentir feliz. No acabar el día totalmente agotado me da la sensación que igual no lo he dado todo y que no he aprovechado el día como se merece. Pocas veces me sucede eso.

Stay tuned.

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