Lo que he aprendido después de tres derrotas seguidas y volver a ganar un partido
Soy entrenador de un equipo de fútbol. Me gusta pasar mi tiempo libre en el campo de fútbol a pesar de que esta temporada hayan caído unas cuantas derrotas.
Las últimas tres semanas han sido durillas. No por nada. Más por ego que por otra cosa. Es fútbol de niños o mejor dicho chavales de 13 años. ¿Cómo de grave puede ser perder tres partidos seguidos en comparación con todos los problemas mundiales que existen? Es frustrante porque aunque lo sepas mejor permites que una derrota te defina. Te hace cuestionar todo. ¿Por qué estas invirtiendo tú tiempo para esto? ¿Qué estás haciendo mal como entrenador? ¿Sirves para esto? Etc.

Lo dicho. Al final es fútbol y se trata de pasar un buen rato. Es lo que les digo siempre a los chavales. “Disfrutar. Que para eso estamos aquí. Da igual si ganamos o perdemos. ¡Quiero ver que os lo estáis pasando en grande!”
Y parece que todos nos habíamos olvidado de eso hasta que llegó el último partido. Por fin logramos ganar nuevamente un partido. ¡Y cómo! 6:2. Y todas las dudas desaparecieron. Y eso que el partido empezó perdiendo 0:1.
Ahora la pregunta del millón. ¿Qué cambió? ¿Qué hicimos mejor?
Y la respuesta a esta pregunta es esta.
No fueron cambios grandes pero si marcaron la diferencia.
- Cambió ligeramente la alineación jugando con un atacante detrás de otro en vez de uno al lado de otro.
- La línea defensiva por fin entendió que tenía que salir corriendo hasta la mitad del campo tras recuperar nosotros la pelota.
- Presionamos al defensa de media en momentos más oportunos.
También es verdad que nuestra contrayente fue más flojo que los otros dos. Curiosamente le habían ganado con 2-3 goles al equipo contra el que nosotros habíamos perdido la semana anterior con una diferencia de 3-4 goles.
Cosas. Por suerte el domingo estaba salvado gracias a esta victoria.
Y del fútbol me llevo esta lección porque es así. No cuenta lo que hagas de un momento a otro. Cosas pequeñas pueden marcar la diferencia. También es cuestión de timing e inercia y de qué lado sopla el viento.
Son muchos factores. Lo más importante: seguir jugando. Hacerlo mejor hoy que ayer. Una pequeña mejora a la vez. El camino es largo pero al final del camino hay un tesoro.
Stay tuned.

