Hemos sufrido dos fraudes en poco tiempo que nos han costado 100.000 euros

Ayer a primera hora llegó la noticia de un nuevo fraude. Es la segunda vez en poco tiempo. Ya van 100.000 euros este año.

El año pasado fueron “nada más” 7.000 euros. Este año sufrimos dos fraudes que suman 100.000 euros. Es un golpe muy bajo. Duele. Te hace pensar en lo duro que puede llegar a ser haber perdido ese dinero y lo que tenemos que vender para recuperar el daño sufrido.

Lo importante no es pensar que el mundo no es justo. El cabreo ha sido breve. Un grito estando solo en la oficina. Dos patadas a la primera caja de cartón que he tenido por delante han sido suficientes para cambiar el foco hacia el próximo paso.

“¿Y ahora qué?” Tienes la vista nublada y ese empuje que suele estar ahí para sacar cualquier cosa adelante se debilita. Por suerte no me duró mucho ese momento. Ahora toca aplicar medidas de prevención para que esto no vuelva a suceder.

Nada cambia

Eso es una forma de tirar hacia adelante. No cambia nada. Y realmente no cambia. Lo único lo que si cambia es una cifra en el flujo de caja que antes estaba y ahora no. ¿Cómo vamos a gestionar esta nueva situación? ¿Seguimos adelante a pesar de todo? Es lo que me gustaría hacer pero no tengo claro si es lo más adecuado.

Reducimos los planes a la nueva situación

Es lo que menos me gusta. Ya solo por la palabra que implica “reducimos”. El fracaso sería esto y menos la perdida de los 100.000 euros. ¿Sería lo más razonable en esta situación? Ya de por sí nuestro negocio está en peligro y ahora se junta esta nueva situación que nos expone más todavía.

Superarnos para llegar más lejos

Y me gusta pensar que nosotros somos así. Que vamos a sacar energía del palo que nos han dado para darle la vuelta al asunto. En vez de hacernos más pequeño nos hará más grandes. Aprenderemos nuestra lección y salimos más fuerte de ello. En vez de salir perjudicados, gracias a este evento creceremos más grandes todavía.

No le permitiría a nadie de mis seres queridos de venirse abajo porque no toda les salga como previsto. No existe una justicia universal. Existen eventos. Pueden ser buenos o malos y luego está tu reacción. Puedes decidir venirte para abajo o para arriba. Ahora nos toca crecer. Crecer más allá de lo que nos hubiéramos imaginado.

Stay tuned.

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