El arte de contactar con alguien por primera vez

Se pueden hacer amigos desde el portátil. Y más en tiempos de redes sociales. Contactar con extraños para hacer negocios ya es otro nivel más elevado.

Si quieres hacer negocios con empresas no te queda otra que tocar puertas. Ya sea de forma física o digital. Y te digo por experiencia que fácil no es y más para una persona introvertida. En comparación con hará cosa de 15 años ahora sinceramente lo tnego mucho más sencillo.

Cuando este blog se lanzó era CEO de una start-up prometedora. Tenía siempre la sensación de aparentar algo que no éramos. Me sentía intimidado por la apariencia que daba mi posición y visibilidad que me daba Twitter en sus momentos.

Ahora ya “únicamente” soy CEO de una empresa de e-commerce prometedora. 😉 Pero lo hacemos todo desde la sombra. Al menos más o menos. Los tres gatos que siguen leyendo este blog no los cuento.

Si te puedo dar la primera lección aprendida es que tienes que ponerte en una situación donde estés cómodo. Donde no tengas miedo de rechazo y que la vergüenza sea algo ajeno a ti. 15 años después actúo desde la sombra y me presento como alguien con el que te apetece hacer negocios. Al menos eso me gusta pensar.

Respeto máximo

Comunicación es algo frágil. No únicamente porque dejamos de saber de cómo funciona. También porque es algo íntimo. Es algo que sucede en un primer instante entre dos personas. También es un momento de interrupción. La persona con la que contactas deja de hacer algo para prestarte atención. Hay que respetar que alguien tenga otras prioridades. No imponerse, no hacerse pesado y menos reaccionar de forma molesta si alguien no responde a tus mensajes no solicitados en el plazo que tú quieres marcar.

Aportar valor (sin esperar nada a cambio)

Obtuve una lección de cómo hacerlo sin precedentes. Recibí un mensaje de una persona en LinkedIn. Me ofreció invitarme a un grupo de Whatsapp que funciona únicamente por invitación. Un gancho sencillo, obvio e incluso poco creativo diría. Hubo un pequeño matiz que marcó la diferencia porque es la herramienta más potente que conozco a día de hoy: el ego de la gente. “Varios miembros del grupo te han recomendado…”. Tuve curiosidad y accedí a una llamada por Zooms. Después de esa llamada recibí diez correos de la misma persona conectándome con personas que podrían aporta valor a mi negocio. Tras varias reuniones realizadas debo decir que los contactos fueron muy buenos. Estoy en deuda con esa persona.

Paciencia

Y más si eres joven que quieres todo ya. Es curioso que con el paso del tiempo me he vuelto más paciente. Bueno, igual mejor combinando lo de “impacientemente paciente”. Con la edad y experiencia entiendes mejor cuando tienes que apretar y cuando toca esperar. Paciencia es una clave en las relaciones. En ocasiones no es el momento. Hay que abandonar una buena oportunidad y dejar pasar tiempo. Timing es todo en este mundo. Incluso la mejor idea del mundo necesito su momento ideal para funcionar.

Y al final te regalo una bola extra. Es hacer pequeños recordatorios. Pueden ser “me gusta” en publicaciones en redes. Ese tipo de detalles pueden marcar la diferencia para que alguien se acuerde de ti sin que se lo recuerdes de forma obvia. Es elegante. Hay más formas de hacerlo. Sé creativo.

Con eso te dejo.

Stay tuned.

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