Del minimalismo al nanomalismo o cómo ofrecer más con mucho menos

El nanomalismo es la forma extrema de ofrecer más con menos. Sobre todo en mercados con la alta competencia puede ser una vía de diferenciación.

“Menos es más” no es un concepto que me haya inventado para este post. Añadir nuevas funcionalidades a productos y servicios crea complejidad que el cliente en muchos casos no llega a entender y/o que no le aportan realmente valor. El fracaso y cierre de Google Wave se puede explicar en gran parte de esta manera.

NanomalismoDerechos de foto de Fotolia

El minimalismo es un concepto que busca lo contrario. Centrarse en lo esencial para que el cliente pueda de manera intuitiva sacar un beneficio inmediato de un producto o servicio. El nanomalismo es un concepto que puede ir incluso más allá. Busca incluso quitar funcionalidad que consideramos como esenciales con el objetivo de generar una experiencia diferente a la habitual.

Los diferentes tipos de innovación

Lanzar un producto nuevo al mercado es una de las tareas más excitantes para una empresa. Típicamente se han llevado a cabo muchos meses o incluso años de trabajo previo para llegar hasta este punto. Ahora se ha llegado al punto de la verdad donde el mercado nos va a dar una respuesta si hemos acertado en forma de ventas. Típicamente podemos diferenciar a grandes rasgos 2 tipos de innovaciones cuando hablamos de productos y servicios.

  • Innovación radical: se trata de un descubrimiento acompañado por una introducción al mercado de un producto que cambia las reglas del juego. Internet, la rueda, la electricidad, el coche, la imprenta de libros, etc. han sido algunos inventos radicales en un nuestra historia.
  • Innovación marginal: este tipo de productos se caracterizan por cambios o nuevas funcionalidades en productos, servicios y conceptos existentes. Entre ellos figuran p.ej. Lean Start-up, el coche descapotable, el chocolate con chili, el café en capsulas, etc.

Quitar funcionalidades “esenciales” puede crear una experiencia diferente del cliente

Típicamente las empresas piensan en términos de “¿qué más puedo ofrecerle al cliente?” o “¿cómo puedo añadir valor a mi oferta existente?”. Pocos se atreven en pensar al revés. Existen típicamente 2 maneras de diseño de productos y servicios.

  • Maximalismo: el maximalismo en realidad es una corriente artística con la filosofía de “más es más”. La podemos aplicar también al mundo de los negocios como punto opuesto al minimalismo. Como ejemplos nos pueden servir los productos de lujo en general, los smartphones que hacen videos, tienen conexión de Internet, aplicaciones, tomarte un café en un Startbucks, o el servicio de un wedding planner que te planifica desde cero tu boda sin que te tengas que preocupar por nada, etc.
  • Minimalismo: el minimalismo aplicado a productos y servicios se centra en lo que se considera esencial para el consumidor. Quita todo lo que sobra. Cómo ejemplo se pueden mencionar móviles sin posibilidad de hacer fotos, videos o conectarse a Internet, el Smart que únicamente ofrece 2 plazas o comida casera para llevar preparada.
  • Nanomalismo: si hasta ahora no sabias lo que es el nanomalismo no te preocupes porque es un término que me acabo de inventar. La idea detrás es quitarle funcionalidades que podemos considerar absolutamente esenciales para un producto o servicio. Como ejemplos se pueden mencionar móviles para niños o ancianos con únicamente una o muy pocas teclas para hacer llamadas de emergencia, no comprar el pan sino la masa para hacerlo tú mismo con tu propia maquina en casa, ropa interior de uso único que se vende en maquinas en Japón, restaurantes donde cocinas tú, talleres donde puedes alquilar el espacio y las herramientas pero no pagas por el trabajo, etc.

¿Qué puede aportar el nanomalismo?

Tanto para el consumidor como para la empresa el nanomalismo puede aportar muchas ventajas. Analizando algunos de los ejemplos se pueden sacar algunas conclusiones rápidas.

1. Reducir el coste de manera extrema: en tiempos de crisis el nanomalismo puede ser una vía extrema para reducir el coste de un producto o servicio de manera extrema. Sobre todo cuando no se puede competir en precio con una oferta existente se pueden quitar funcionalidades esenciales para diferenciarse.

2. Diferenciarte de la competencia: quitar cosas de un producto o servicio no tiene que ser necesariamente una vía para bajar el coste. En muchos casos puede ser una manera de diferenciarse completamente de todo lo existente. Ya no te pueden comparar con los demás porque lo haces u ofreces no es lo mismo.

3. Generar experiencias extremas: si tienes un impacto en la experiencia del consumidor generando emociones fuertes en el consumidor incluso puede estar dispuesto a pagar más por algo nanomalista aunque le estés dando menos. Piensa en la organización de viajes a la jungla y se trata de sobrevivir en ella.

4. Obligar al consumidor de salir de su zona de confort: evidentemente no hay que poner en peligro a los clientes. Se trata de generar experiencias diferentes que tienen en muchas ocasiones que ver con salir de la zona de confort. El consumidor se obliga a sí mismo a dar el paso pagando por un servicio o producto donde el tiene dar el último paso para ser capaz de disfrutar de ello.

El nanomalismo busca una diferenciación extrema a lo que existente. En cambio con el camino normal de añadir funcionalidad o mejorar la oferta busca lo contrario. Quitar parte de lo que hasta ahora se consideraba esencial en una oferta. Sobre todo en mercado de alta competencia puede ser una vía de destacar. Al final puede depender también mucho del sector y la creatividad de cada empresa para buscar las vías adecuadas de aplicación.

  1. Llegando al extremo, casi se podría hablar del Nismo… ofrecer la nada e ir rellenándola de lo que nos pida el cliente…

    Así empezó Spoonch: http://www.spoonch.com/

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  2. Está claro que muchas de las funcionalidades que tiene un producto o servicio muchas veces luego el usuario no las va usar y si que está pagando por ellas. Así que no me parece ninguna locura este concepto que te has inventado Carlos, de llevar el minimalismo al extremo.

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  3. Un punto que me parece interesante, es lo de crear experiencia extrema. La verdad es que a veces da miedo lanzarse a los extremos.

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  4. Es una idea interesante. Siempre me he preguntado si puede haber demasiado de una buena cosa, en concreto demasiado minimalismo.
    Ya veo que todo depende del tipo de consumidor y de mercado en el que estés, y que el despojamiento de características de un producto puede ser una forma interesante de innovación.
    Para los infoxicados el minimalismo en todas sus formas es una bendición.
    Me gusta el término elegido para la exarcebación del minimalismo. Es muy llamativo.

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  5. Creo que adaptar el producto al cliente siempre es un acierto, y mas ahora si eres capaz de crear una experiencia de usuario mejor, el cliente solo por repetir la experiencia que le ha sido agradable volverá. Si ademas en el proceso se optimiza el coste pues miel sobre hojuelas.

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  6. […] asunto. Piensa en una versión de tu producto al desnudo. Dale una vuelta y averigua cual sería la versión minimalista que seguiría aportando valor al cliente. También te puede ayudar realizar la tarea de describir […]

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