Contrarreloj
La vida es un contrarreloj. En todos los sentidos. Ya nos queda menos tiempo. Para todo. O cómo dice el alemán: “tan jóvenes como hoy no nos volveremos a encontrar”.
Quedan menos días para alcanzar el objetivo de ventas navideñas.
Quedan menos días para que los niños se hagan grandes.
Quedan menos días para disfrutar de mi madre en casa.
Quedan menos días para que mi hermano salga en pie del hospital.

Siempre estoy corriendo. De forma literal y figurativa. Tengo miedo de ese momento que eche la mirada atrás y diga “¿por qué?”. O peor todavía: “¿para qué?”
Quiero escuchar de forma más atenta a mis hijos y a mi mujer.
Quiero ser más consciente del tiempo que tengo con mi madre y mis hermanos.
Quiero dedicar tiempo a lo que importa y menos a lo que no.
La realidad muchas veces es otra. Hoy me atraen cosas que mañana serán insignificantes. No quiero que tenga que pasar el tiempo para que sienta hoy lo que ya sé va a suceder mañana.
La vida es un contrarreloj. Hay que dejar correr el tiempo para aquellas cosas que importan. A ver si por fin capto el mensaje.
Stay tuned.

