Cómo convertir pequeñas derrotas en victorias
En la vida todo es cuestión de perspectiva. Algo pequeño puede parecer grande y al revés. Todo depende de cómo lo mires. Pues esto no diferente.
Estoy a punto de hacer el último pago al abogado para completar los 20.000 euros que suman la comisión más los intereses de demora. Al final he perdido el juicio. O mejor dicho que he iniciado los pagos cuando ya tenía claro que el juez no va sorprenderme con una sentencia favorable.

En este mes también tuve que despedir una persona del equipo. Tras un año no había logrado que nuestras metan se alinearán y la mejor solución para ambos fue un nuevo inicio pero en otro lugar. Es una pena pero era la decisión más lógica que a la larga será la mejor opción. También para la persona que se tuvo que ir.
Este año tengo que dar un paso más. Voy a cerrar tres empresas. Una SL en España y dos GmbHs en Alemania. Parece que he empezado a coleccionar empresas. Detrás de cada una de ellas había un objetivo y un fin. Con el cierre también me despido de ello.
Los tres eventos significan una pequeña derrota para mi. Son pasos hacia atrás. Simbolizan un camino equivocado en el viaje hacia montar una empresa de e-commerce sostenible para mi y el equipo. He tenido que dar marcha atrás para ir con más fuerza hacia adelante.
Al final mi forma de verlo con el pase de las semanas está siendo esta:
Para ir más rápido hay que quitarse peso encima. Es cómo cuando quieres correr una maratón. Cada kilo de peso demás te costará 2-3 segundo cada kilómetro en una maratón. Cuando tienes una empresa es lo mismo:
- Costes que no generan el beneficio necesario.
- Temas que ocupan ancho de banda mental que necesitas para lo realmente importante.
- Tiempo invertido con asuntos que no suman metros hacia el destino.
Ahora he logrado mejorar esas tres cosas:
- Ahorrar costes.
- Quitarme cosas de la cabeza.
- No dedicarle tiempo a proyectos muertos.
O al menos lo habrá logrado a fines de año.
Stay tuned.

