Por qué tengo que educar a un colaborador (no me gusta pero por otros motivos)
Mañana es otro día de la verdad. Tengo una vez más una conversación incomoda. Esta vez con un colaborador de hace tiempo.
Estoy sentado en un taxi en este momento. De camino a una feria europea de licencias en Londres. Me esperan unas cuantas reuniones importantes. Alguna irá sobre la renovación de un contrato muy importante para nosotros. El viaje en taxi es más caro que el vuelo en avión desde Colonia. Al final he ponderado. Si en el tiempo que llego antes cierro un contacto, ya habrá merecido la pena así que lo voy a considerar una inversión.

Redacto estas líneas ahora. No porque tengo un poco de tiempo. También pero la razón más importante es que esto me aportará 30 minutos de sueño más mañana. Volveré tarde esta noche del viaje y dado que sigo todavía un poco tocadillo es una buena forma de disfrutar del viaje. Esa forma de planificar la aprendes cuando tienes familia y cada minuto vale oro. Además no me gusta perder el tiempo.
A lo que iba.
Mañana tengo una reunión con un colaborador nuestro. No sé cuanto tiempo ya llevamos haciendo cosas. Puede que ya sean casi dos años. Hasta hace poco el contacto lo llevaba una persona de nuestro equipo que ya no está con nosotros. Ha querido emprender su propia aventura. Cosas que pasan y le deseo lo mejor del mundo. Este ex trabajador es un pedazo de pan. Eso es bueno y malo. El trato de nuestro colaborador con él no fue bueno únicamente. Únicamente estaba escuchando quejas hacia nosotros. De un momento a otro le empezó a subir el ego al colaborador porque pensaba que le debíamos algo. En su cabeza facturar 4.000 euros en 24 meses es una barbaridad y nosotros como empresa le tenemos que estar increíblemente agradecidos. El agradecimiento se lo hubiera dado porque es gratis pero no si haces esto:
- No valorar todas las comodidades que ha recibido por nuestra parte.
- Pago cuando el vendía.
- Envío gratis.
- Acceso a eventos sin coste o a precio reducido.
- Quejarse sobre mi a las personas de mi equipo.
Y es sobre todo este último punto que me ha enfadado y mucho. No puede ser que alguien gaste su mal humor con mi equipo cuando lo debería hacer conmigo.
Así mañana toca aterrizar a esta persona a la realidad. Dejarle claro lo que es su posición y de cómo debe tratar a mi equipo. En relaciones de cualquier tipo siempre los buenos modales y el respeto primero.
Me veo obligado dar este paso aunque no me guste. Siempre es un riesgo tener un conflicto pero en ocasiones también es inevitable. No siempre uno puede sonreír a cosas que no están bien y esta no lo está.
A ver lo que sucede. En breve te contaré.
Stay tuned.

