Por qué ahora mi coche se va a convertir en una herramienta de venta esencial
Los tiempos relajados de trabajar en remoto se han acabado. Hay que mover el culo. La presencia física es clave. Ahora más que nunca.
Ayer hice un viaje rápido a Düsseldorf que está a menos de una hora de distancia de Colonia. Visité una tienda conocida de esa ciudad y del sector. Me sorprendí por dos cosas. La primera es que cerré una venta con lo que no contaba. Al menos no de forma inmediata. Luego estaba lo que incluso todavía era más valioso para mi. El feedback y consejos sobre cómo enfocar la marca y los productos.

Hoy me toca un viaje a Holanda. Aquí un poco de lo mismo que hice ayer. Me toca literalmente tocar puertas para dar a conocer nuestra marca y nuestros productos. Nadie lo va a hacer por nosotros y soy la persona mejor “calificada” para hacerlo. Para vender necesitas sobre todo una cosa. O mejor dicho una mezcla de dos. Convicción y confianza en ti mismo. Esas cosas vienen en parte con la edad. No hubiera haber hablado y actuado con 20 y pocos años tal como lo estoy haciendo ahora. No me cuesta vender porque tengo la sensación que les estoy haciendo un favor dejándoles comprar nuestro producto. Es la convicción a la que me refería inicialmente. Nuestro producto es bueno.
Investigando un poco con ayuda de Google he visto que por la zona donde vivo todavía me queda mucho terreno por explorar. Es decir hay un montón de tiendas de lo nuestro que nos podrían estar comprando pero que todavía no nos conocen.
Ir en persona a los sitios es con diferencia lo más potente que puedes llegar a hacer. No me gusta esta conclusión pero es la más acertada. Hay que salir a la calle, coger el coche, tren o avión y salir a vender. Por cierto. Mañana me toca volar a España para hacer más de lo mismo.
Ahora hay que pasar al próximo paso de la rutina diaria. Que me está pillando el toro.
Stay tuned.

