Por qué ser influencer es lo último que me gustaría ser
Si preguntas a niños y adolescentes de lo que van a querer ser cuando sean grandes un porcentaje cada vez más grande te dirá esto. “Quiero ser influencer”.
Ser influencer está de moda. No desde ayer sino ya hace años aunque parezca que todo esto es reciente. Cada vez más niños y adolescentes quieren serlo. No sé si en un estudio incluso fueron más del 20%. A primera vista todo parece fantástico. Fama, dinero, atención, etc.

Uno tiene su edad y he pasado por una fase donde he vivido ser influencer sin que en su momento haya tenido ese nombre. No quiero volver ahí para nada.
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Valor generado para la sociedad
Uno de mis principales problemas que tenía yo con ser influencer era el valor que estaba aportando en ese momento. Era más apariencia que otra cosa. Tenía la sensación que estaba engañando a las personas. ¿Quién era yo para recibir esa admiración y atención? No me merecía todo eso porque mi fuente de ingresos eran las personas que me seguían.
Desnudo total
En ocasiones es vergüenza ajena. El esfuerzo que algunas personas hacen para recibir atención me genera esa sensación. Es humillarse a si mismo. Es hacerse más pequeño de lo que uno realmente es. Si la autoestima proviene de la atención ajena claramente hay un problema más profundo.
Satisfacción proviene de hacer crecer a terceros
Mi satisfacción personal proviene de ver crecer a personas. Me orgullece ver evolucionar las personas de mi equipo que van creciendo a nivel profesional. Me alegra poder sentarme con ellas varias veces al año para decirles que van a cobrar más porque se lo merecen y nos lo podemos permitir.
Es por todas esas razones que ser influencer no es para mi. Punto.
Stay tuned.

