Cosas que tienes como emprendedor que prefieres no contarle a nadie
Qué bonito es ser emprendedor. No entiendo por qué no todo el mundo se lanza a la piscina. Con lo divertido y entretenido que es.
Lo he dicho en más de una ocasión y no me importa repetirlo. No todo el mundo debería emprender. Emprender no es bonito ni fácil la mayoría del tiempo. Si lo haces a pesar de ello es que lo necesitas porque lo tienes en tus genes. Las personas “normales” hacen bien en no lanzar su propio negocio. Es mucho más fácil ganarse la vida trabajando por cuenta ajena. Y no tiene nada malo en absoluto. Cada uno debería ir su propio camino independiente de lo que diga la última tendencia en TikTok.

A pesar de que ya ha más realidad y transparencia en el mundo del emprendimiento sigue habiendo muchas de las que no se habla o digamos que se habla demasiado poco.
Falta de conocimiento y de experiencia
No tener ni idea de lo que estás haciendo es una de esas cosas. A mi muchas veces me pasa porque emprender es recorrer caminos nuevos. Evidentemente eso nunca lo admitirías porque el que emprende un propio negocio tiene las cosas muy claras y es experto en lo que hace. Yo dejé el mundo de la formación porque me molestaba dar esa sensación de saberlo todo. Aunque no digo que todo el mundo que imparta formación quiera dar esa sensación pero en ocasiones tengo esa percepción. Entiendo que te pueda gustar que las personas te admiren por lo que piensan que eres. A veces aparentamos más de lo que somos. Yo aparentaba ser un emprendedor de éxito. Llegó un momento donde no podía mirarme en el espejo y tenía que dejar ese mundillo atrás. Esa “deuda” que he creado conmigo mismo de dar la sensación de ser algo que no soy es la que me empuja cada mañana para volver a poner mi cuenta en cero otra vez. Todavía me queda un camino muy largo por delante. ¡Ojalá!
Dudas y baja motivación
No, no todos los días me levanto lleno de energía y motivación. Hay días donde no me apetece ir a la oficina. ¿Pero sabes qué? Aun así voy cada día y en el 99% de los casos se me pasa otra vez. Emprender no es motivación ni disciplina, es más bien tu camino que tienes que recorrer. Este es el mío y lo recorro con gusto. En ocasiones sufriendo pero eso hace disfrutar todavía más los días soleados. Es lo que le he dicho hace poco a mis hijos. Las vacaciones sin colegio no son especiales. Son un día más. Necesitas lo malo para ver lo bueno.
Deudas
En mi caso ya son siete cifras. Yo me lo juego todo. Con los pisos y mis negocios. No me pago ni una nómina para reinvertirlo todo en el negocio. No es una queja, es una elección. Creo que es lo mejor para hacer crecer la empresa ahora mismo y poder pagarle a mi equipo el dinero máximo posible. Por una parte porque se lo merecen pero también para que nuevas opciones que van a tener en el futuro sean cada vez menos interesantes. Hay que correr para que todos ganemos más el día de mañana.
No tienen que ser siete cifras como en mi caso. Eso son deudas “buenas” me gustaría llamarlas. Peores son aquellas con familiares que te han prestado dinero para seguir adelante. En mi caso también las hubo. Por suerte esas deudas pude dejarlas atrás hace tiempo.
Miedo
Por suerte el miedo no me inmoviliza. Me da respeto de lo que puede pasar. Tener que volver a empezar desde cero porque podría perderlo todo es un escenario real. Me hace ser más vigilante. Me empuja cuando no tengo ganas porque he creado un escenario donde ni motivación ni disciplina son el motor principal.
Esto son cosas que la mayoría de los emprendedores no te cuenta. En vez de contarte eso te dicen que si trabajas más duro todo es posible. Qué tú también puedes lograr todo lo brillante que han conseguido ellos. Igual se equivocan porque eso no es tu camino.
Stay tuned.

