Cómo ser percibido como bueno en algo que haces

Ayer tuve un buen día. Parece que de momento están contentos conmigo en mi nuevo proyecto de consultoría. Uno no se puede relajar pero es un inicio.

Cuando te critican no hay que dejarse hundir. Es importante recoger el feedback para mejorar, por muy doloroso que sea. A ver, por supuesto que todos queremos recibir críticas constructivas pero casi siempre cuando sucede, también molesta un poco. Es como cuando hablas con tu pequeño diablo y ángel en tu cabeza. El diablo te dice que eres el mejor que nadie en el mundo tiene el derecho de criticarte y luego está el angelito que te dice que hagas caso que saldrás más fuerte de esa.

Pues parece que en mi caso el angelito ha tenido razón. Al menos esta vez. El feedback que estoy recibiendo en mi nuevo proyecto de consultoría está siendo muy bueno a pesar de que las expectativas hacia mi están siendo en las nubes por la trayectoria que traigo al proyecto nuevo. Esto me ha hecho pensar. ¿Qué ha marcado la diferencia entre mi proyecto previo y este?

Tener la base

Tienes que poder basarte en algo. Tener conocimiento o mejor todavía experiencia en algo es clave. Es como uno de los pilares que te aportarán la confianza cuando inicias un nuevo proyecto. Me he movido en muchas organizaciones parecidas y he visto “cosas”. Incluso con el paso del tiempo encuentras patrones de perfiles de personas que se repiten. Experiencia viene haciendo y viene cumpliendo años. Cuando digo que me gusta tener la edad que tengo sin ganas de volver a tener 20 y pocos lo digo de forma sincera. Esta sensación de entrar en un sitio nuevo y tener la confianza que tienes algo que aportar no la he tenido siempre y sinceramente no quiero dar marcha atrás.

Escuchar

Antes de aportar valor, tienes que escuchar. No cometas el error de querer aportar una solución rápida tras dos reuniones con el cliente realizadas. A nadie le gustan las personas que sin tener todos los detalles y contextos empiezan a solucionar problemas en los que el equipo ya ha estado trabajando hace meses o incluso años. Con esto no vas a generar una buena impresión sino más bien todo lo contrario. Sobre todo cuando eres joven tienes esa sensación que tienes que aportar en tiempo récord. No es el caso y pocas veces es la expectativa del cliente. Cuando ya tienes algo más de edad tienes la paciencia y confianza en ti mismo que hay que esperar hasta que haya llegado el momento adecuado.

Aportar de forma proactiva

Y cuando te has hecho una idea de la situación, has hablado con todo el mundo, es entonces que puedes aportar. También de forma proactiva sobre aspectos que te hayan llamado la atención. Hazlo de la forma siguiente:

  • Involucra las personas afectadas desde el momento cero. Cuando elaboras algo nuevo pide feedback rápido sobre tus primeras ideas aunque sean todavía bocetos. Tener una buena aceptación en estos momentos iniciales aumenta tus probabilidades de éxito más adelante.
  • Sin dar la sensación que alguien ha cometido un error. Describe la situación de la forma más neutral posible. No apuntes a nadie en especial. No menciones personas sino describe situaciones
  • Tampoco sin dar la sensación que ya los sabes todo. Hazlo de forma humilde. Nadie ya lo ha visto todo y tiene la solución para ello. Por mucha experiencia que tengas, tú tampoco.
  • Comunica muy rápido. Las personas agradecen respuestas a sus preguntas. A todo el mundo le gusta tener feedback. Te percibirán como una personas agradable con la que van a querer trabajar a lo largo del camino.

Ahora bien. En el punto que estoy ahora mismo con mi proyecto tengo que aportar valor de verdad. Todavía es temprano y el feedback recibido es sobre la primera impresión. En breve tengo que presentar resultados de verdad porque también es verdad que si no se pasa de hablar a la acción esa primera impresión también rápidamente se puede convertir en la percepción contraria.

A ver lo que pasa.

Stay tuned.

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