3 mitos destructivos sobre emprender que se han establecido a lo largo de los años

12 años emprendiendo te da una ligera sensación lo que significa montar tu propia empresa. He tenido que aprender estas lecciones a través de cabezazos.

Siempre he sido exigente conmigo y con aquellos que me rodean. No es fácil ser yo y tampoco aguantarme cuando me tienes al lado. Las cosas como son. Por suerte he evolucionado en estos últimos 12 años. En mis inicios me cabreaba cuando un miembro del equipo (socio) salía de la oficina a las 7 de la tarde para ver a su hija.

mitos destructivosDerechos de foto de Adobe Stock

Hoy en día con 3 peques en casa mi perspectiva y prioridades en este aspecto han cambiado bastante. Ahora mismo estoy en una situación donde de vez en cuando tengo que viajar y estoy fuera de casa lo que cada vez es un poco más difícil porque no me apetece estar lejos de ellos.

Sobre todo en mis primeros años como emprendedor he vivido una vida miserable. En ese momento no lo percibía de esa forma pero hoy en día sé que no era necesario hacer todo lo que hacía y que incluso era contraproducente.

El emprendedor apenas descansa

Cuando emprendes y recibes dinero de inversores te metes en un buen lío. Hay personas que confían en tí y que apuestan literalmente dinero en el éxito de tu sueño. Sobre todo cuando eres joven esto impone y te carga con una presión que apenas eres capaz de soportar. Soy de aquellos que quiere estar a la altura de las cosas y no defraudar a nadie.

Aunque las cosas no estaban saliendo en mi primera start-up como previsto yo por lo menos hacia el exterior lo estaba dando todo. Trabajaba los primeros dos años 12 horas al día y los fines de semana no soltaba el portátil por lo que muchas veces hubo broncas con mi pareja. Pasé 3 años o más sin vacaciones. Después igual eran en suma 5 días a lo largo del año y en este tiempo le decía al equipo que si llamaba un inversor preguntando por mi que simplemente le dijesen que estaba fuera de la ofi y que les devolvía la llamada.

Mi forma de ver las cosas en ese momento eran que no tenía derecho a descansar hasta que el proyecto no estaba en un punto en el que me lo podía permitir. A partir del tercer año empezaba a tener días donde no me apetecía ir a la oficina. Estaba perdiendo cada vez más esa ilusión que sentía en los primeres meses del proyecto. Literalmente estaba quemado pero tarde dos años en darme cuenta para por fin tomar la decisión de cerrar el proyecto.

Se necesita estar siempre motivado

Cuando emprendes y ves otros emprendedores “de éxito” en su vídeos tienes la sensación que están motivados hasta en la última fibra de su cuerpo. En algunas ocasiones simplemente ponen una cara bonita para la cámara aunque no lo sientan por dentro. En otras no te cuentan toda la verdad y quieren aparentar más de lo que realmente son. Todos queremos tener esa sensación de ser amados por todo el mundo y contar que nos sentimos en realidad miserables por dentro no aporta nada a este objetivo.

La verdad es que motivación es basura. Lo único lo que cuenta a la hora de emprender es disciplina. Sin disciplina no llegas a ninguna parte porque motivación es algo pasajero. ¿Por que crees que esos vídeos de motivación en Youtube tienen millones de visualizaciones? Te lo contaré. ¡Te hacen sentir bien y funcionan cómo una droga que te da la sensación de ya estar por el buen camino cuando en realidad no has hecho absolutamente nada (aparte de ver el vídeo). Es por ello que yo siempre insisto que un negocio necesitas pequeñas rutinas. No cuenta lo que hagas durante 24 horas sino los pequeños pasos que das a lo largo del año. Constancia le da mil patadas intensidad.

Tienes que tener una pasión por algo

Tengo que admitir que este punto me lo he creído durante bastante tiempo. Muchas personas no se lanzan porque lo toman como excusa por no sentir esa pasión en especial por algo. Con el paso del tiempo me he dado cuenta que emprender es mi pasión. No tengo grandes preferencias a nivel de temática. Lo que me gusta de un proyecto es verlo crecer y superar los obstáculos durante el camino.

Ahora que trabajo como freelance por cuenta ajena no me quiero conformar con menos. No necesito tener una pasión profunda por cada pequeña tarea que hago sino lo importante es hacerlo de la mejor manera posible. La pasión puede crecer a la hora de ver cómo uno empieza a dominar las tareas e incluso recibe el reconocimiento de terceros por ello. Lo que hay que tener claro es que no es una condición esencial para emprender. Puedes hacer cualquier cosa y ten claro que no todo te va a apasionar. En el día a día del emprendedor hay más tareas que no te gustan que las que te ilusionan. Las cosas como son… ;)

Espero que esto te sirva para no tener una imagen equivocada sobre lo que significa emprender. Ojalá yo lo hubiera tenido tan claro hace 10 años como ahora.

Stay tuned.

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