Se acabaron las vacaciones (un aprendizaje inesperado e incomodo)
Hoy es el penúltimo día de vacaciones. Será un día más que viviremos una experiencia bonita como familia.
Hoy tocará un viaje a Valencia. Estaremos todo el día ahí. Llevamos ya tiempo con ganas de hacerlo y hoy por fin pasaremos a la acción.

Ayer tuve un mal día. He tenido un bajón importante y creo que estaba relacionado con esta revelación. No estar a la altura de tus propias expectativas es una sensación muy desagradable. Y ayer me robó todo el autoestima. Saltas de un tema al próximo. Te das cuenta que realmente no estás fallando únicamente en el mundo profesional sino también que a nivel personal no estás haciendo una labor muy allá. Y luego tampoco he podido seguir mis ambiciones deportivas. Eso no es importante pero para mi autoestima lo es.
Mi mente estaba nublada con pensamientos negativos y destructivos. Al final si que me habrá pillado la crisis de la mediana edad. Al menos me tuvo hasta por la tarde. Después poco a poco las nubes desaparecieron y mi mente pasó a funcionar de forma normal saltando de una idea a la próxima pensando en los próximos pasos que teníamos que dar como empresa para tener éxito.
Hoy ya se me ha pasado y veo esto:
- Soy un adicto al trabajo. No estar en mi oficina me ha generado un efecto de síntomas de abstinencia llevando mi mente a sitios muy oscuros.
- Estoy muy lejos de cumplir con mis propias expectativas pero es lo que hay. Hay que seguir. No hay otra.
- Las cosas van avanzando. Sin mi. Esto es bueno, muy bueno.
Probablemente no sea un Messi o un Ronaldo a nivel de empresario (y nunca lo seré). Para hacer lo que hago tampoco hace falta. Lo importante es seguir adelante. Tener un plan, ejecutarlo, darlo todo, no rendirse nunca y sobre todo no perder la ilusión por lo que uno hace.
Estas vacaciones me han servido para ver eso.
Stay tuned.

