Una conclusión desagradable pero real tras la subida al Maigmó con mis hermanos
Hay que ser crítico pero también hay que hacerlo con uno mismo. Si mi equipo falla, al final el fallo es más mío que de ellos.
Mis hermanos tienen 12 y 14 años más que yo. Nos reunimos en pocas ocasiones. Posiblemente el mayor culpable para ello soy yo. Suelo tener poco tiempo para estas reuniones. No, es mentira. No lo estoy priorizando tanto como debería. El concepto del tiempo es algo más fluido. Al final cada uno saca tiempo para lo que más le interesa. Las cosas como son.

La ruta desde el Balcón de Alicante la cima del Maigmó es cortita. Nos tomamos nuestro tiempo disfrutando de las vistas sin tener mucha prisa por subir. Surgieron muchas conversaciones. Sobre cada uno de nosotros y nuestras vidas. En la bajada era mi turno.
Hablamos sobre todo sobre el negocio y la empresa. De lo que es importante ahora. El foco que deberíamos poner en las cosas. La conversación no fue muy larga pero ya casi alcanzando el parking del coche me salta una reflexión a la mente que expresé de forma espontanea en ese momento. “Si después de 20 años emprendiendo un negocio no he alcanzado el éxito significa que tampoco soy un emprendedor suficientemente bueno para ello”. Me dolió decirlo y más que mi hermano mayor lo confirmo.
Pero la triste realidad es esa.
En 20 años he fracasado varias veces pero no he tenido éxito de verdad en ningún emprendimiento. Esto me ha hecho reflexionar desde entonces. ¿Qué me hace falta? ¿En qué he estado fallando? No tengo todavía la respuesta pero la iré encontrando.
Stay tuned.

