Última semana de vacaciones (ya empieza a sentir raro)
Quedan exactamente siete días para nuestra vuelta a Alemania. Es una sensación de tristeza a pesar de que todavía quede tiempo de sobra para disfrutar.
Ayer fue un día bonito. Nada del otro mundo pero al final del día los niños volvieron contentos y riéndose en el coche de vuelta de la cena. Antes habíamos pasado un rato en la playa. El resto del día había empezado en la cama hasta las 10h de la mañana por lo que se hizo demasiado tarde para salir a correr. Cosa que no había hecho en años diría (dormir tanto y no entrenar cuando hubiera podido haberlo hecho). Fue por culpa de una noche con cena muy larga con amigos que acabó para mi con un cóctel en una taza gigantesca de Pikachu. Fue lo mejor de la noche. No la disfrutamos tanto. Demasiada gente y demasiado cansancio acumulado al final.

Antes de eso reviví una pelea fuerte con mi madre que empezó ya el viernes. Me echó en cara una cosa con la que no estoy de acuerdo. Es mi madre. La quiero igual por muy enfadada que ella quiera estar conmigo. Después de escribirla una Whatsapp larga hicé una llamada para cerrar una contratación nueva. Sí, en un domingo. Hoy lunes ya empieza.
Tengo la sensación que necesito descansar. También sé que ahora no es el momento para desconectar del todo. Tengo que seguir porque quedan algunos cables sueltos que nada más puedo resolver yo.
Esta semana está llena de actividades. Sobre todo con amigos y con familia. Necesito volver con las pilas cargadas a Alemania. El invierno en Alemania es duro, oscuro y frio. No sé cuantos más de esos aguantaré. Necesito volver a España. Mi negocio también me necesita aquí. Todavía no se puede. En breve seguramente que sí. Ya veremos cuando.
Stay tuned.

