La transición perfecta para ser tu propio jefe – así lo ha hecho este cirujano

No todo el mundo debería tener su propio negocio o ser su propio jefe. Ya conoces mi punto de vista. Si lo haces como este cirujano, lo haces bien.

No me gusta demasiado la expresión de “ser tu propio jefe” pero encajaba bien para el título. Si haces la cosa bien tener tu propia empresa significa tener múltiples jefes más que antes. Tu pareja que debería aprobar tus pasos y más cuando ponen en riesgo a ambos, tus clientes y sin ir más lejos también tu propio equipo. Sin ellos no eres nadie. Si no aprueban tus decisiones, mal vas. Prometido.

Este finde pasado hemos estado con amigos. Él es cirujano y ha trabajado durante años en una clínica. Muy bien pagado. Lo que se nota en la casa, los coches, etc. Hace tiempo que no los veíamos. Sobre todo durante nuestra estancia en España el contacto se había enfriado un poco. Nuestros hijos nos preguntaron al volver a casa otra vez. “¿Vuestros amigos son ricos, no?”. Me hizo gracia la pregunta pero también les puedo entender. Nosotros vivimos de alquiler sin piscina propia y con nuestro Ferrari blanco también llamado Kia Carens que nos presta un servicio fiel hace más de 10 años.

Son vidas y prioridades diferentes les dijimos. Les va muy bien. Si son ricos no te sabría decir.

A lo que iba. Él hace poco ha empezado a trabajar por cuenta propia. No por convicción sino más bien por necesidad. Su clínica estaba a punto de ser cerrada porque pertenece a un grupo de capital riesgo y por lo visto la rentabilidad no estaba donde querían que estuviese. De hecho el cirujano es todo lo opuesto a lo que es un perfil de emprendedor. No le gusta asumir riesgos. A pesar de ello o igual justo por ello ha hecho la transición perfecta.

Le he dicho esto. “Lo que has conseguido tú, únicamente el 1% o menos de los nuevos emprendedores lo hace bien”. Nada más empezar ya tenía ingresos asegurados para los próximos tres meses. Se había llevado de forma legal a todos los pacientes que de todas formas hubieran necesitado de él. Fue una situación muy especial y complicada de replicar pero así lo hizo.

Dio el salto en el momento adecuado. Tampoco tenía otra opción. La suerte le acompaño. A veces la tienes. Él la tuvo. Si emprendes, hazlo de forma inteligente. Siempre que puedas, claro. En otro caso, mejor no lo hagas. En serio.

Stay tuned.

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