El día después de una maratón – lo que he aprendido en mi maratón número 14

Ayer ha sido uno de esos días que te hace recordar por qué corro. Las cosas no hubieran podido haber salido mejor.

Es el día después. Y no me gusta admitirlo pero sigue ahí esa sensación de orgullo de haber vuelto a correr los tiempos de cuando tenia 25 años. Las sensaciones han sido mucho mejor que en las últimas dos carreras donde he tenido que luchar en ambas ocasiones relativamente temprano con las fuerzas. Esta vez no ha sido así.

Menos entrenamiento con mayor efectividad

Ya van 14 maratones. Los últimos tres en los últimos 12 meses tras una pausa de 10 diez años. Mi vuelta a los maratones ha sido dolorosa. En ambas ocasiones previas lo pasé bastante mal. En la segunda incluso necesité atención médica.

Esta vez quise probar algo diferente. Contraté con coach para que me haga un plan personalizado. Mi experiencia con su servicio de atención fue pésima pero su método me ha funcionado. Correr menos pero estar en mejor forma y eso incluso sin haber realizado ningún test previo en forma de carreras de 10km o 21km.

Fuerza en las piernas en km 32 tras los ejercicios realizados

Mis piernas se sentían fuertes en km 32. En ese punto, 12km más con la misma velocidad me parecían totalmente factibles. No surgió miedo al darme cuenta que todavía quedaban 12 km más para acabar porque esta vez llegué bien a este punto. Me di cuenta lo que habían hecho los ejercicios de fuerza. Y sinceramente todavía tengo mucho margen de mejora en este campo porque no hice todo lo que debería haber hecho. Ya tengo claro que esta parte la tengo que fortalecer incluso más.

Fuerza mental viene con fuerza física

Por muy fuerte que seas mentalmente es muy poco probable que seas capaz de mantener ritmo en una maratón cuando a tu tanque se le haya acabado la gasolina. Mi confianza en mi mismo fue mínima al empezar la carrera. Temía cada kilometro al principio. No me imaginaba acabar cómo acabé. Las últimas dos carreras fueron demasiado violentas en ese sentido. A partir del km 26 mi fuerza mental creció con cada paso que estaba dando. Estaba corriendo a un ritmo más rápido que en la primera parte y las fuerzas no se iban. Estaba cansado pero me sentía bien. Mi tanque seguía con gasolina hasta muy tarde en la carrera.

Sales, agua y geles esta vez también marcaron la diferencia

Y esto no lo hubiera conseguido sin ayuda de mi familia que me animaron en la salida, al km 12, 20 y 35. No llegaron a tiempo a mi entrada pero eso ya hubiera sido demasiado. En cada encuentro me pasaron una botella de 0,3l que había mezclado ya previamente con sales para evitar calambres. Además bebía agua en cada parada. Esta vez aprendiendo de mis errores del pasado, cogía siempre dos vasos en vez de uno. Tuvimos 18 grados por lo que no fue muy caluroso pero tampoco fueron condiciones óptimas para las mejores marcas.

No soy fan de “menos es más” pero esta vez fue así. Con 80km semanales esta vez he hecho milagros. Me viene bien porque es un ahorro de tiempo y produce menos lesiones. Ahora toca elegir la próxima carrera. ¿Seré capaz de superarme una vez más?

Stay tuned.

PD: acabé en la posición 168 lo que me ubicó en el 2,2% de corredores más rápidos de la maratón.

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