Preocuparse antes de haber empezado

Hay una cosa que frena a muchas personas a la hora de actuar y mover el culo. Son las preocupaciones del “¿y si….? Esto es la solución.

Esta mañana me he despertado con una sensación extraña melancólica pensando en las estancias en el extranjero que he vivido entre los 22 a 27 años. Será el hecho de haberme puesto el jersey de la Universidad de Cambridge que me regalaron hace años los compañeros de ahí el día de mi despedida. Al mismo tiempo sentí una inmensa felicidad de haber aprovechado ese tiempo al 120% pasando en Francia, Suiza, Inglaterra e Italia en suma más de 5 años para vivir nuevas experiencias.

retrovisorDerechos de foto de Adobe Stock

También recuerdo perfectamente el día que salí hacia mi primer destino en el antiguo Ford Fiesta de mi madre con dirección a Paris con mapas impresos de la ruta (no existía Google Maps!!!) viendo en el retrovisor mi novia (hoy mujer) y mi madre despidiéndose de mí. Nada más salir surgieron dudas y me entraron ganas de parar y dar media vuelta. Al final fue una experiencia increíble y estoy muy contento haber tenido el privilegio de haberlo vivido y haber superado ese miedo inicial.

Lo que yo sentí lo siente casi todo el mundo ante una nueva experiencia sea del tipo que sea.

¿Y si sale mal?

¿Y si nadie lee mi blog?

¿Y si no les gusta?

¿Y si después de la media maratón tengo que abandonar?

¿Y si se ríen de mí?

Muchas de estas preocupaciones pasan por las cabezas de una inmensa cantidad de personas a la hora de emprender cualquier cosa.

Todo tiene solución menos la muerte y con suerte tienes lo más importante en tu vida aparte de felicidad: tu salud.

¿Por qué te preocupa lo que otros que no te importan puedan llegar a pensar de ti?

Todo tiene solución y si sale mal también. Es una cosa más que habrás aprendido y que en breve podrás contar como una anécdota de vida a tus amigos y familiares. Lo peor lo que te puede pasar en la vida es vivirla con un amargo sabor de vivir a medias, de no haber hecho lo que realmente te apetece por miedo del “¿y si sale mal…?”.

¿Y si sale bien? Podría. Si no empiezas nunca lo sabrás.

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