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Por qué los planes A no funcionan y los planes B no te hacen feliz

Ser feliz es uno de los retos más importantes en la vida y requiere trabajar en ello. Ayuda averiguar lo que realmente te importa y lo que en realidad es un adorno para gustar a terceros.

La mayoría de las personas tiene tanto un plan A como B. El primero está relacionado en general con los sueños que quieres alcanzar en tu vida. El segundo es el que sacas de la manga si todo falla. En los tiempos que corren incluso estos pueden fallar y hay que improvisar un plan C.

Plan A y Plan BDerechos de foto de Fotolia

La principal problemática que tenemos las personas para alcanzar nuestros objetivos son las falsas expectativas. En general se subestima el esfuerzo que requiere hacer cualquier cosa. En nuestra cabeza todo parece fácil porque no vemos el camino sino el lugar de destino. Visualizar el éxito está bien pero nunca llegarás si no disfrutas del proceso para alcanzarlo.

Pocos realizan su plan A porque no están dispuestos a pagar el precio para alcanzarlo

Si no te gusta correr, entrenar para una maratón puede llegar a ser muy complicado. Tal vez consigues tu meta y terminas como finisher realizando los más de 42 km demostrándote en la crisis de los 30, 40 o 50 que todavía eres capaz de superarte. Cuando el único objetivo es demostrarte algo no hay continuación. Por haber terminado una maratón no te conviertes en maratoniano como tampoco te conviertes en jugador de ajedrez por haber jugado una partida.

Un plan A falso es aquel que no te hace disfrutar del camino. Muchos de nosotros piensan inicialmente que el suyo es tener un trabajo de prestigio con buen sueldo, coche, etc. La frustración llega cuando ves que no lo vas a alcanzar. En general no estás dispuesto pagar el precio para lograrlo o te das cuenta que no es lo que te hace feliz en la vida. Necesitas mucho menos para serlo.

El plan B te hace infeliz si lo percibes como una derrota personal

Ejecutar el plan B puede ser percibido como un fracaso personal. Hay que abandonar los sueños porque está costando demasiado para alcanzarlos. No todo depende de nosotros y existen situaciones en la vida donde personas que empiezan a formar parte de ella son más importantes que nosotros mismos.

El error consiste en perseguir planes que están relacionados con un estatus y no con la felicidad. Pasar a un plan B está relacionado con aceptar una derrota y conformarse con menos en la vida. La felicidad es en realidad lo que importa y da igual si tienes que sacar un plan A, B o C para lograrla. Un cambio nunca puede significar que te permitas ser menos feliz. Lo último consiste en lo que eres y no en el coche que tienes aparcado en el garaje.

Luchar merece la pena pero hazlo por las razones adecuadas. Todo cuesta en la vida y nada es fácil. Siempre hay días en los que tienes ganas de cambiar de idea y volver hacia la ruta que parece más sencilla aunque sea la más aburrida. Hay que disfrutar del paisaje mientras que estés corriendo. Si lo único que sientes es sufrimiento terminarás abandonando. Cambiar de plan y recorrido siempre es una opción pero no abandones nunca fácilmente.

Si realmente quieres conseguir algo en la vida terminarás alcanzándolo. Es cuestión de hacer un paso tras otro.

  1. Recientemente estuve en un evento organizado por “Barcelona Loves Entrepreneurs” y Hugo Pardo mencionó el libro “The startup of you”. En él, entre otros capítulos muy interesantes, menciona el “ABZ Planning”. Comenta que en el mercado laboral actual, así como en las startups, planificar más allá de 2 o 3 planes es inútil: el nivel de cambios es tal que hace que todo pueda fallar. Pero siempre hay que tener un “plan Z”, el que tienes para cuando todo falla.
    Hoffman comenta que, cuando empezó a emprender, su padre le dijo que, si lo necesitaba, tenía en su casa una cama, plato y techo. Con lo que pudo aventurarse con menos riesgo, puesto que tenía una red. Si trabajas sin plan Z, tu capacidad de movimiento es reducida, y se ve más reducida todavía por el miedo que puedas tener (sorbetodo si tienes detrás tuyo a otra persona, hijos, hipoteca…).

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  2. Hola Carlos, hace rato ya que te sigo, algunos de tus post me han animado muchísimo, pero estas palabras que acabas de soltar, son una radiografia de lo que le ocurre a mi marido, Doctor en Ingenieria, con una carrera envidiable y hoy dia inmerso en una gran depresión que nos está ahogando a los dos. Ha tenido que salir a limpiar el monte en brigadas, cuidar pollos como granjero, trabajos multiples y muy mal pagados, pero lo peor no es la tarea sino aquello que comentas de perseguir un plan que no te hace feliz. A mi me ha pasado exactamente igual, ambos trabajamos en los mismos lugares, pero me ha afectado de manera diferente, yo aún busco el plan A (y el B) que nos saque de este embrollo (crisis inmobiliaria) pero pudiéndome acostar por las noches con la satisfaccion de haber dado todo lo que tengo en mi.
    (Para conocerme un poco mas http://patriciabernard.blogspot.com.es/ ) gracias.

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  3. Buenas,
    buen post..si señor!!

    Solo una reflexión de Seth Godin “Lo que sucede cuando tienes un plan alternativo, te acabas conformando con el plan alternativo”

    No puedo decir si está en lo cierto o no…..yo estoy intentando un plan A y no quiero pensar en el B (al menos de momento)

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  4. Susana García Martínez diciembre 3, 2012, 8:43 pm

    Hola Carlos:
    Felicidades por este post!! Desde que te sigo, cada día me sorprendes más y siempre me enseñas o me haces recordar cosas muy importantes.
    Siempre hay que tener un plan B, o incluso C como bien tú dices.
    Yo tengo mi plan A, y sé que el camino va a ser muy duro, pero algo dentro de mí me dice que va a salir bien, aunque tarde tiempo.
    Vengo de familia de emprendedores y muchas veces me pregunto y he leido mucho sobre el tema: ¿El emprendedor nace o se hace?
    Yo creo que el emprededor nace y con las experiencias que vive o con una buena formación (no siempre es necesaria), el emprendedor es mejor día a día y se fortalecen sus habilidades y mejora sus debilidades.
    ¿Qué opinas tú carlos?

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    • Pienso que el emprendedor nace porque lo siente dentro de si. Esto no significa que este preparado para tener éxito por lo que también se hace. Diría que es un 30% “nace” y un 70% “hace”… :)

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  5. Recuerdo cuando monté mi pequeña tienda online. Hice un plan de empresa y todo. Y establecí que si a los 6 meses las ventas no se equiparaban a los gastos, tenía que dejarlo. Cuando llegó el momento, tuve tentaciones de empecinarme y poner mas dinero, pero tuve que ser honesta conmigo misma y volver al plan B. Sigo adelante con el plan B, pero he visto una próxima salida a otro Plan A, como en el cartel de la foto.

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