Por qué los contratos no te sirven para tener éxito en los negocios

Los contratos no sirven para crear relaciones con personas y clientes. Es más bien la forma de encontrar soluciones a casos que se pueden convertir en conflictos.

Que durante los próximos 4-5 minutos que tarde aproximadamente leer este post el abogado digital no me escuche. Los contratos no sirven para tener éxito en los negocios. Para nada. Sirven únicamente para una cosa: para tener la razón.

ContratoDerechos de foto de Fotolia

A nadie le gusta leer contratos. Eres consciente que es importante hacerlo e incluso tomarte el tiempo de ser consciente de los detalles y de la letra pequeña. Si es necesario debes consultarlo con un abogado para que te traduzca el lenguaje jurídico en un idioma que tú y yo entendamos. Damos por hecho que el otro nos va fastidiar o nos va a colar algo de alguna forma si no tenemos cuidado. Contratos no están hechos para estar de acuerdo sino para no estarlo.

No escribas nada en un contrato que va a j**** a lo que supuestamente es una persona o empresa que quiere colaborar contigo y con la que quieres tener una relación donde ambos salgan ganando. ¿Por qué? Porque eso no se hace, así de sencillo. No estamos en este mundo para fastidiarnos mutuamente porque podemos. No es la forma de hacer negocios. No es bueno tener que enterarse de una mala noticia porque no has leído bien el contrato que has firmado. “¡Mala suerte!” dirá la mayoría. Es la realidad pero al final tener la razón e insistir también puede suponer un problema.

No, no, si lo entiendo. Contratos están para protegernos y me parece bien. Pero ahora ponte en la piel del otro. Te diré un ejemplo muy sencillo. Tienes un contrato con una empresa de lo que sea y llegas un par de horas tarde para dar de baja un servicio. Claro llegas tarde por lo que se renueva automáticamente y sigues durante 6 meses con la empresa que ya no quieres estar. ¿Es tu p*** problema? Si, lo es. ¿Vas a estar cerca de la explosión porque te fastidia no haberte acordado a tiempo que el contrato se renovaba? Claro. ¿Vas a c****** en la empresa que te obliga a estar 6 meses más con ellos y pagar por algo que ya no necesitas o con lo que ya no estás contento? ¡Por supuesto!

Tener razón es una cosa. Pero puede haber situaciones donde ceder a pesar de tener razón puede ser una mejor solución. No te interesa que este cliente o ex-cliente esté descontento. Personas enfurecidas pueden generar una energía negativa impresionante para asegurarse que el mayor número posible de personas se entere de su malestar. Las redes sociales a día de hoy son un altavoz que es muy fácil de utilizar con este fin. Si te fijas mucha gente está ahí para quejarse. No contarán tu versión de la historia. No contarán que se han dado de bajo tarde de un contrato y que en realidad es su culpa. No harán nada de eso. ¿Sabes lo que harán? Contarán su propia versión de la realidad. Esta no tiene que tener necesariamente nada que ver con los hechos.

En este mundo hay de todo. Hay gente muy lista o digamos más bien listilla. Saben que eres “débil”. Tienes la reputación de ceder y de siempre darle la razón al cliente. De repente gente te reclama cosas absurdas. No se trata de hacer el idiota. Cada asunto requiere un análisis detallado del cliente y de la situación. En muchos casos hay que asumir que te van a poner a parir porque tampoco puedes permitir que te tomen el pelo. Un caso puntual no va destruir tu reputación aunque en ese momento lo percibirás de forma diferente.

Está claro que en grandes organizaciones eso se pierde. Efectividad y eficiencia. No se puede perder tiempo para encontrar soluciones que ya las define claramente el contrato. Puede ser. Pero igual tendrás que tomarte el tiempo para no perder clientes.

Necesitamos reglas y contratos como base. Necesitamos flexibilidad cuando tomamos decisiones. Las reglas están para romperlas o ignorarlas cuando lo requiere la situación. Las personas cometen errores. Los negocios son personas y no contratos. No quiero sentirme como un idiota porque no he leído bien la letra pequeña o porque he interpretado mal el lenguaje jurídico que para empezar no debería estar ahí.

Cuando se trata de relaciones con clientes tenemos que ser un poco como los padres. Hay que saber cuándo ceder y cuando ser estricto. El cliente irá como un niño pequeño hasta los límites para aprovecharse de ti si te descuidas. No debería ser así pero la realidad lo demuestra.

A veces merece la pena no insistir “en tu derecho” porque sales ganando aunque pierdas. Los contratos no te ayudarán a tener éxito en el mundo de los negocios. Será tu forma de cuidar las relaciones y tu trato con las personas.

A veces no cuesta nada no insistir en tener razón. Todos salen ganando. Piénsalo.

  1. La cuestión no es llevar razón sino solucionar problemas… Si arreglas problemas, siempre contarán contigo…

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