No te dejes tomar el pelo

En el mundo de los negocios puedes caer fácilmente en la trampa de aquellos que abusan de los demás. No permitas que te tomen el pelo.

Soy de aquellos que piensa que el respeto profesional es clave para mi negocio y estoy convencido de que para cualquiera. No hay que ser amigo de todo el mundo pero tampoco deberías esforzarte demasiado para sumar enemigos.

tomar peloDerechos de foto de Adobe Stock

En nuestra familia somos de “un hombre, una palabra”. Esto puede parecer a primera vista anticuado y en los tiempos que corren para algunos incluso machista pero el significado detrás es muy sencillo y no debería pasarse de moda. Lo que digo, lo hago. Si te hago una promesa no necesitas que te firme un contrato porque mi palabra vale algo. Ni más, ni menos.

En España por desgracia no todo el mundo tiene esta misma visión (ni en el mundo por cierto). Para algunos una palabra es una palabra. No tienen suficiente orgullo y honor como para cumplir con sus promesas pase lo que pase.

Tuve una incidencia con un cliente que me debía dinero y le pedí al director financiero de dicha empresa que me diera su palabra de que iban después de más de 1 año pagar sus deudas. Me la dio y además nos damos la mano para cerrar el acuerdo verbal.

Puedes imaginarte mi sorpresa cuando semanas más tarde recibo un mail indicando que dicha deuda no se iba a pagar por algún cálculo extraño que se inventó para no tener que pagarme.

Me gusta pensar que soy una persona tranquila pero en situaciones así se te pasa de lo peor por la cabeza. Ahora es importante mantener la cabeza fría y hacer lo único que queda: demandar.

Es lo que hice hace un poco menos de 1 año. Como era de esperar gané el juicio pero eso para mí nada más era medio paso hacia el objetivo. Justo ayer mi abogada me confirmó que habían depositado lo debido y que en 15 días iba a tener el dinero en la cuenta. La justicia española es lenta pero si haces las cosas bien al final merece la pena todo el dolor de cabeza que conlleva demandar a alguien. No es algo que haya hecho con gusto pero me alegro que en ocasiones la justicia pueda hacer justicia.

Lo dicho. No te dejes tomar el pelo. Si has llegado a un punto donde las promesas no se cumplen y las palabras no valen nada tienes que dar el próximo paso. Cógete un abogado y vete a juicio. Se acabó el cachondeo.

Stay tuned.

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