No intentes venderle a nadie lo que no quiera comprarte

Todos somos a mayor y menos medida comerciales. Vendemos nuestras convicciones a los demás pero siempre tenemos un problema cuando no nos las quieren comprar.

Tenía que llegar el día en el que me pillaban. Estaba a punto comprarme una botella de agua. Mi tren hacía Valencia iba a salir en 30 minutos por lo que iba con calma. Tenía la guardia bajada y no estaba demasiado atento de mi alrededor.

arcoirisDerechos de foto de Fotolia

Me acerco a la máquina y de repente veo que alguien me persigue con “¿hola, eres de aquí?” seguida de la pregunta obligatoria de si tenía trabajo. Se trataba de una vendedora de tarjetas y sin darme cuenta respondo diciendo la verdad. Con un vistazo rápido a mi tarjeta de embarque que llevo en la mano se da cuenta que me quedan 30 minutos hasta la salida del tren.

“Bueno, vas todavía bien de tiempo. ¿Te importa que te cuente algo sobre la tarjeta […] que es totalmente gratis y te aporta una serie de ventajas adicionales?” Seguramente la frase introductoria era un poco diferente pero es como la recuerdo. Respondo de forma educada que ya tengo tarjeta y que no necesito ninguna nueva.

La dejo hablar. Me suelta su discurso comercial que honestamente estuvo muy bien presentado. Después de 2 minutos la interrumpo y la felicito y le digo que realmente me lo ha vendido bien pero que no podrá venderme nada porque mi decisión ya estaba tomada desde que me dijo “hola”. No había nada que hacer. Aun así le pido la tarjeta por si en un futuro necesitábamos comerciales en Quondos porque estaba convencido de que podía vender cualquier cosa.

Lo que en el campo del marketing parece algo obvio no lo es tanto si lo llevamos al campo personal. En ocasiones no podemos evitar con otra persona que no comparte nuestro criterio. Esto no sería grave en caso de que el argumento sería discutible. Pero en tu caso aportas razones objetivas que son de sentido común. No se trata de opiniones diferentes. Es que no hay otra forma de ver las cosas. Es cómo insistir que el cielo es rosa cuando es obvio que es azul.

Seguramente has vivido esta situación o parecida alguna vez con alguna persona cercana o lejana en tu vida. Influyen tantos factores. Con poca luz se ve en blanco y negro y en realidad los colores son únicamente percepciones individuales de la realidad que se presenta de forma diferente para cada uno. Cuando te encuentras en este tipo de situaciones no tienes muchas opciones: aceptar que existe una segunda verdad a la tuya o evitar aquellas personas que generan conflictos en la percepción de tu realidad.

Lo que no conseguirás nunca en ningún caso es venderles la tuya. De la misma manera que tu piensas “se está equivocando y no se da cuenta” lo estará pensando el otro. No intentes vender algo que no te van a comprar. Es tiempo perdido. En la vida no se trata tanto de tener razón sino más bien de vivir en paz. Las personas más felices son aquellas que aceptan realidades ajenas a las suyas y que aceptan que el cielo es rosa aunque ellos lo vean azul.

Feliz domingo… :)

  1. Me recuerda un poco este post a cuando te suscribes a una newsletter y desde casi el minuto 1 te intentan vender algo.

    Buen post !

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  2. Todos somos vendedores, es totalmente cierto. Pero, como buenos vendedores, tenemos que saber cuándo alguien está interesado en nuestro producto y cuándo solo nos escuchan por compromiso.

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  3. Me ha recordado tanto al viral del vestido azul y negro / blanco y dorado que me he echado a reir. Te discutían que era blanco cuando claramente era azul y pensabas: di lo que quieras pero no me vas a convencer, es azul y es un hecho irrefutable.

    Gracias por tus post!

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