Nunca elijas la primera opción

En los últimos 4 años he tomado muchas decisiones equivocadas en Coguan. En muchos casos la razón ha sido porque he elegido la primera opción que se me presentaba.

En serio, no lo hagas. Igual tú eres alguien que tiene mucha suerte y le toca constantemente la lotería. Aunque al principio no lo veas suelen existir decenas de opciones para solucionar problemas. Dar siempre en el clavo con la primer que se te presente tiene estadísticamente una probabilidad baja.

Nunca elegir la primera opciónDerechos de foto de Fotolia

El problema de las primeras opciones

He aprendido algo muy básico en los últimos 4 años como emprendedor. La primera opción nunca es la mejor. Tienes que tomar decisiones estando bajo presión por lo que abrazas el primero que te saque de una situación delicada.

  • Decisiones equivocadas por falta de tiempo: elegir la primera opción me ha llevado a tomar muchas decisiones equivocadas.
  • La segunda mejor solución: decidirte por la primera opción que te resuelve el problema es la vía fácil pero en muy pocos casos la mejor solución.
  • Siempre hay más tiempo para buscar alternativas: mirando atrás siempre había más tiempo para tomar una decisión acertada teniendo más opciones a disposición.

Las primeras opciones son como placebos para curar una enfermedad

Los problemas pueden estar resueltos a corto plazo pero en ocasiones es como tomar un placebo para currar una enfermedad. Si son asuntos graves los síntomas vuelven y esta vez la cosa se pone peor que antes.

Cuando te surjan problemas que tienes que resolverse de manera urgente la próxima vez afróntate a ellos en cuanto antes. Tener una start-up tiene mucho que ver con la educación de niños. Si cierras los ojos una vez sin atacar un problema en el momento se convierte en una mala costumbre. Busca varias alternativas para encontrar una solución. La primera que se presenta no suele ser la mejor.

¿Cuál ha sido tu experiencia con las primeras opciones?

  1. De los errores se aprende, nadie aprende de cabeza ajena, el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra y un largo etc de citas, refranes y dichos nos recuerdan la naturaleza imperfecta del ser humano, lo que se refleja en todos lo ámbitos, también en los negocios :)

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  2. Perdonamos antes a nuestro corazón que a nuestra cabeza…

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  3. Pues fíjate, eso estaba pensando yo el otro día, el domingo, cuando volví de mi salida fotográfica, pero me pasó justo lo contrario.
    Tras cerca de una hora haciendo fotos, la que más me gustó de todas fue prácticamente la primera.

    Creo que no se trata solo de no coger la primera opción, sino de no quedarse solamente ahí, y comparar. Y después, si es la mejor, pues cogemos la primera foto estando seguros de que no vale la pena buscar más.

    PD_
    Sé que no es el tema del blog, pero como te conozco algo (por que te leo a diario) sé que seguramente me permitas este pequeño spam: Las fotos están en http://www.natanvalencia.com y en http://www.500px.com/natan

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  4. Tenía tantas ganas de montar una empresa, que escogí la primera opción de negocio, y el resultado no fue nada bueno.

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  5. Pues yo no estoy muy de acuerdo, quizás porque he vivido justo lo contrario varias veces, no sólo en las fotos como tu amiga de antes ;) sino también en temas laborales: esperando algo mejor me quedé sin nada.
    No sé, creo que a veces sí, a veces no…. Asique no hay una regla si no más bien casualidad.

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  6. [...] reaccionar frente a una acción de terceros que nos permite disminuir riesgos de no acertar con la primera opción que tenemos en mente. Las razones pueden variar mucho en función del carácter o de la situación [...]

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  7. Es una motivación para los que empezamos, leer este tipo de artículos, se agradece :)

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  8. Hola Carlos,
    no entiendo como se me había podido pasar este post hasta hoy! En qué estaría yo pensando!
    Me encantan los temas que propones porque siempre me haces pensar y reflexionar y querer dar mi visión.

    ¿Qué ocurre cuando estamos ante una encrucijada como la del tipillo de la foto?

    No se trata de escoger la primera, la segunda, o la cuarta opción. Se trata de intuición. Deja que me explique.

    Cuando nos encontramos como el de la foto, solemos intentar RACIONALIZAR CONSCIENTEMENTE las opciones. Sin embargo, lo que la gran mayoría desconoce, es que nuestro inconsciente, el más viejo y sabio de nuestros cerebros, está ya dándole vueltas. Es como un juez: recaba datos, analiza, compara, estima, investiga… Todo esto sin tener en cuenta todo eso que nosotros estamos, a la vez, haciendo conscientemente: “A ver, voy a hacer una lista de pros y otra de cons…”. O “bueno, mira, yo voy a tirar por aquí porque es lo más fácil”… etc.

    Vivimos tan “seguros” actualmente, que nuestra intuición (y también nuestro instinto) se atrofian cada vez más. Durante muchos siglos se defendió la teoría de que lo que importaba era la razón, que era lo que nos distinguía de los animales, y que era nuestra mente consciente lo que debíamos seguir ante este tipo de conflictos (toma de decisiones). Por ello nos acostumbramos, en cierto modo, a dejar de lado nuestra intuición y contar únicamente con nuestro cerebro consciente, nuestra razón, es decir, con la parte delantera (y más nuevecita) de nuestro cerebro: el cortex prefrontal.

    Craso error. En las últimas décadas nuevos estudios nos enseñan que ese juez que existe en nuestro inconsciente, que toma en cuenta nuestras experiencias, memorias, emociones, datos al fin y al cabo, es que finalmente debiera decidir: nuestra intuición. Lo malo es que, como decía antes, está tan atrofiado nuestro sentido de la intuición porque creemos que ya no lo necesitamos, que rara vez le hacemos caso. Y sin embargo, es nuestro inconsciente, a través de la intuición, quien seguramente tomaría la decisión correcta porque habrá realizado un algoritmo complicadísimo (un compendio de todos esos elementos que antes mencionaba) que nuestra mente consciente es totalmente incapaz de llevar a cabo.

    Por tanto, la próxima vez que necesites tomar una decisión, confía en tu intuición.

    “Todo acto consciente es inconscientemente elaborado por nuestro cerebro”. Ranulfo Romo, investigador neurocientífico, candidato a Nobel de Medicina.

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