Mis 100 primeros proyectos

Nada se consigue a la primera. Hacen falta muchos pasos para llegar a la cima. Si no te gusta escalar mejor que no empieces.

Tengo el gen emprendedor de mi madre. Lo suyo desde que puedo pensar siempre ha sido comprar y vender con márgenes de los que cualquiera nada más puede soñar. Si no se trata de convertir 1 euro en 10 para mi madre no es un buen negocio. De hecho estuve con ella en muchos rastros en Alemania desde los 6 años donde solía vender y recuerdo perfectamente que pasaba mucha vergüenza estando ahí. Esa por suerte ya me ha quitado. Para vender tienes que ser un “sinvergüenza” aunque en el mejor de los sentidos. ;)

100 proyectosDerechos de foto de Adobe Stock

Mi primer “negocio” lo empecé entre los 12 a 14 años junto con un amigo. La verdad es que ya no lo recuerdo demasiado bien. Hacíamos tarjetas de visita para amigos y conocidos. Teníamos unas cuantas muestras de diseño y materiales y como no podía ser de otra forma mi madre era nuestra mejor comercial. Captaba los clientes sin que tuviéramos hacer nada. Era demasiado fácil. Al encontrarnos en repetidas ocasiones con problemas de producción y reclamaciones de clientes abandonamos el negocio.

Con 16 empecé a seguir el negocio de mi hermano mediano (me lleva 12 años) que lanzó una de las primeras agencias de SEO en Alemania. Es ahí donde empecé a conocer e interesarme por el mundo digital. En los próximos años estaba con frecuencia con él donde me tenía como estudiante en prácticas. No cobraba nada por lo que hacía pero tenía la sensación entonces que le debía dinero a él por dejarme formar parte de ese mundo.

Tardé bastante tiempo hasta tener mi propio negocio digital “serio”. Hubo varios intentos fracasados en el instituto y la universidad. Al final con 25 años empecé mi primer blog en alemán sobre correr maratones. Daba la casualidad que me estaba preparando para mi primera carrera de 42 kilómetros por lo que era sencillo hacerlo a cabo ya que lo estaba viviendo. El blog se convirtió en negocio junto con otros portales y directorios más. Mi antiguo socio sigue todavía con la empresa que nosotros fundamos juntos.

Una conversación con mi profesor de doctorado cambió el rumbo de la vida y decidí lanzar una start-up. Con 27 años conseguí la financiación y dos años más tarde ya éramos casi 40 personas en las oficinas cerca de Plaza de España en Madrid. ¡Una locura!

5 años más tarde tuvimos que cerrar Coguan. Con 32 años empiezo mi segunda start-up Quondos. Esta vez sin financiación externa junto con Alex Navarro. Me gusta pensar que hemos formado parte del camino de grandes profesionales del marketing online en España. Hubieran llegado donde están sin nosotros, el mérito es 100% suyo pero me siento afortunado haber formado parte de su historia.

Con 35 o 36 años empiezo con el primer cliente de consultoría. Una start-up como no podía ser de otra forma. Con 37 años nace Beguerrilla, mi agencia de marketing online. Al mismo tiempo encuentro mi pasión por el comercio electrónico, el sitio donde más cómodo me siento y donde más tengo que aprender. En este año también adquiero Xidere para decidir 18 meses más tarde ponerlo a la venta porque me doy cuenta que no puedo estar con todo.

Para mí el inicio de mi aventura empieza con los 16 años donde empiezo a descubrir el mundo online gracias a la agencia SEO de mi hermano. En 23 años he lanzado y enterrado fácilmente 100 proyectos. Muy pocos han sobrevivido, la gran mayoría me ha servido para testear, para aprender, para fracasar y para crecer.

Después de tanto tiempo tengo todavía la sensación de estar al principio del camino. Tengo muchísimas cosas por aprender. No soy la persona con mayor talento, ambición o inteligencia del mundo pero tengo de todo un poco. No hace falta ser el mejor sino nunca abandonar el camino de la mejora

Sé que ya he llegado porque estoy disfrutando a pesar de las guerras diarias como un niño pequeño al que le ponen con un cubo de arena en la orilla de la playa en verano. Emprender es una parte importante de mi felicidad.

No pienses que triunfar como emprendedor es algo fácil. Depende mucho de tu propia definición de éxito, la paciencia que tengas y sobre todo las ganas de seguir adelante a pesar de todas las dificultades. 8 de 10 días llego motivado al trabajo. Es un buen ratio, nadie es perfecto, hace tiempo que he abandonado esa idea.

Poco a poco, todos los días un pasito más, juntos llegaremos a cualquier sitio del planeta y más allá.

Stay tuned.

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