Mi mejor consejo para tratar asuntos de negocio desagradables

Y cuando digo “desagradable” es que tienes un pensamiento que no te deja dormir y te hace despertar antes del sonido del despertador.

El emprendedor se mueve en olas. Se mueve hacia arriba y hacia abajo. Típicamente cuando las cosas salen mal, se juntan otras más para hacerles compañía. Son esos momentos donde tienes la tentación de cuestionar tu sano juicio. Nada en este camino tiene sentido para una persona normal.

afrontar problemaDerechos de foto de Adobe Stock

Luego te das cuenta que esto es el camino que has elegido para tu vida porque define quien eres, lo que serás cuando tengas 88 y lo que a pesar de todas las dificultades te hace sentir más vivo y feliz que nunca cada día.

Enero puede ser un mal mes para emprendedores. Por algo que será que se llama “la cuesta de enero”. Pueden ser momentos críticos donde te ves con la espalda contra la pared porque un problema que ya tenías por la caída en ingresos se hace más inminente todavía.

Son esos momentos donde te das cuenta que tienes un problema que merece llamarlo tal cual. El primer impulso es buscar formas de ignorarlo, esconderse, etc. porque las consecuencias de afrontarlo son increíblemente desagradables. Puede tener que ver con tener que despedir una persona, hablar con un proveedor para acordar plazos de pagos porque te falta liquidez, sentarte con tu socio para definir la salida de la empresa, etc.

La mala noticia es que no hay ningún truco secreto que te ayuda solucionar problemas “en 24 horas durmiendo”. Este tipo se afrontan con los ojos abiertos como una mujer/ un hombre. Afróntalo con todas las consecuencias.

  1. Analízalo en detalle.
  2. Pinta un plan de acciones para salir del agujero.
  3. Ejecútalo de la forma más honesta y transparenta posible.

Posiblemente este plan de negocios también te sirve para lo personal. Después de mala noticia tengo una buena. Todo tiene solución menos la muerte. Mientras que sigas vivo puedes solventar lo que sea aunque a primera vista no siempre sea evidente el camino. El tiempo vale oro. No retrases nada, actúa.

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