Lo que diría con 40 a mi yo de 20 años

Posiblemente será un año de reflexiones. Hace poco he cumplido 39 años y ya estoy muy cerca de los 40. ¿Dicen que son los nuevos 30? ¿O no? ;)

Cuando le pones este tipo de título a un post te das cuenta que te estás haciendo mayor. La edad es algo muy relativo. En mi interior nunca he tenido más de 25 años y posiblemente nunca dejaré de tenerlos. Por suerte de cabeza y de cuerpo nunca he estado mejor. A pesar de haber corrido mi última maratón hace más de 4 años estoy ahora más en forma que nunca.

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Estos últimos años siempre he tenido una sensación de que profesionalmente no estoy donde quiero. Con el paso del tiempo las propias exigencias crecen y el hueco entre realidad y ambición se hace más grande.

Una de las conclusiones más importantes de los últimos meses ha sido que mis acciones no encajan con mis objetivos. Si quieres lograr cosas importantes tienes que estar dispuesto de pagar un precio para ello. Levantarse a las 6 de la mañana ha sido un paso en la dirección correcta pero no será suficiente. En estos momentos estoy evaluando dar un giro más a mi vida.

Cuando auto-reflexionas se te pasan cosas por la cabeza momentos de hace 20 años atrás. ¿Qué hubiera tenido que haber hecho diferente para estar hoy en otro punto de mi vida?

Repasando los hitos de los últimos 20 años

Una ventaja importante que tiene mi yo de 20 años con el de 40 años es la flexibilidad. Esta se expresa en tiempo y nivel de riesgo asumible. En los últimos 20 años he asumido varios riesgos. Para que me entiendas mejor. “Riesgo” es una interpretación subjetiva a nivel de afrontar situaciones desconocidas, abrir puertas nuevas y no saber lo que viene después.

  1. Tengo una familia con 3 niños pequeños (3, 5 y 7 años).
  2. He estudiado en el extranjero en 4 diferentes países.
  3. Me he mudado 6 veces en los primeros 8 años de estudio y trabajo.
  4. He lanzado una start-up con 1,5 millones de inversión contratando en 5 años más de 100 personas y a pesar de todo “fracasar”.
  5. He montado 2 empresas con inversión propia y he adquirido una tercera.

Esto en el papel suena más o menos bien pero para mí es mojado.

Lo que en los últimos 20 años hubiera podido haber mejorado

He hecho muchas cosas y desde fuera la percepción siempre ha sido que lo he dado todo. Para mi tengo claro que con suerte he estado entre un 80-90% de mis posibilidades, igual menos. Mirando atrás y viéndolo con una perspectiva “externa” realizas que los esfuerzos muchas veces se quedan cortos. Esto han sido mis debilidades más importantes.

  1. No estar 100% enfocado. Todos los emprendedores lo sufrimos. El Shiny Objects Syndrome te hace pensar que hay cosas ahí fuera que son mejores que las que estás haciendo ahora mismo. Hoy en día sería más consciente de las distracciones del día a día y tendría la capacidad de estar centrado en una cosa a la vez.
  2. No pensar más en mis necesidades. Puede parecer extraño este punto pero a día de hoy estoy convencido de una cosa. Pensar en ti mismo primero te permite ser un pilar más fuerte para los que te rodean. Sacrificarse no tiene sentido para el bien común y menos si hay personas que dependen de ti.
  3. No hacer algo que me apasiona al 120%. La idea de montar una start-up como Coguan me apasionaba pero la misión de Coguan no era algo que dejaba despierto la noche. He invertido 5 años de mi vida en un proyecto que no me llenaba como hubiera sido necesario para darle un empujón más fuerte.
  4. Darle demasiada importancia a las opiniones ajenas. Nunca he sido un adicto a las redes sociales pero posiblemente he estado durante años más enganchado de lo que me hubiera gustado. Al final buscas sacar contenidos y dar una imagen de ti mismo para maximizar el número de “Me Gusta” de gente que ni conoces y ni te importan.

Esto es mi consejo resumido a mi yo de 20 años: haz lo que te apasiona pero hazlo de verdad. No lo hagas a medio gas. Si no sabes lo que te apasiona de verdad elige primero una cosa y si no es lo tuyo haz la próxima hasta que encuentres lo que realmente te llena de forma plena. No te dejes influir por la opinión de los demás. Tú propia opinión sobre ti mismo es más importante que lo diga cualquier persona desconocida. Haz que cada día cuente, no volverá nunca. Haz que esa persona que ves en el espejo sea la persona que te imaginas.

A ver qué tal sale mi consejo con 60 a mi yo de 40.

Stay tuned.

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